
Elisa H.
No tiene que ser
un lirio azul, puede ser
una maleza en un terreno baldío,
o unas piedras pequeñas; simplemente
presta atención, luego junta
unas palabras, y no intentes
que sean elaboradas, esto no es
un concurso, sino un umbral
a la gratitud, y un silencio en el que
otra voz pueda hablar.
Mary Oliver



Hay brindis, hay comida rica, hay encuentros y desencuentros. Siempre que las personas se juntan en ocasiones festivas, hay intención de divertirse, de compartir historias, de ponerse al día, de celebrar. Pero para sentir que celebramos, a veces enloquecemos un poco con los preparativos, como si apelando a los excesos aseguráramos el festín. Para estas fechas, es fácil confundirse y pensar que que una celebración depende de la cantidad o elaboración de la comida, de la cantidad de gente que acude a la cita, de cuán bien le estén yendo las cosas a los participantes. Lo que olvidamos en esos momentos es lo que verdaderamente significa celebrar.