Para quienes querrían gobernar

Primera pregunta: ¿Puedes gobernarte a ti mismo?
Segunda pregunta: ¿Cuál es el estado de tu propio hogar?
Tercera pregunta: ¿Tienes un registro constatable de servicio comunitario y actos compasivos?
Cuarta pregunta: ¿Conoces la historia de tus principados?
Quinta pregunta: ¿Sigues principios sólidos? ¿Buscas una visión fresca para elevar a todos los habitantes de un territorio, incluyendo a los animales, las plantas, los elementos, todos quienes comparten esta tierra?
Sexta pregunta: ¿Le perteneces a abogados, banqueros, agentes de seguro, lobbistas, otros políticos, o a cualquiera que pueda beneficiarse injustamente de tus decisiones? Séptima pregunta: ¿Tienes la autoridad de los dueños originales de las tierras, aquellos que obedecen la ley natural y están al servicio de las tierras sobre las que te paras?

Joy Harjo
Traducción: Fabiana Fondevila

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Programa Ser Faro

Michael Jantzen

Fue hace muchos años, tantos que no logro recordar el nombre del libro donde lo leí, pero  sé -de eso no dudo- que era de Anaïis Nin. En medio del cuento, sin ningún propósito discernible, la autora describía una casa vista desde afuera, con todos sus cuartos encendidos. 

La imagen anidó en mi imaginación, y dejó estela. Tantos años después, esa casa de luces me habla todavía.

¿Por qué?

Una casa encendida es una casa habitada, animada, encantada, sin espacios rechazados, dobleces ni escisiones. Una casa encendida (metafóricamente hablando, obviando aquí toda implicancia ecológica) es un hábitat apreciado por sus ocupantes, que se permiten explorar y disfrutar con soltura de todos sus rincones.

La casa es una antigua y persistente metáfora del Yo. Sus puertas nos invitan a entrar en nuestra interioridad; sus escaleras evocan aspiraciones; sus ventanas reflejan cómo miramos al mundo; sus bibliotecas, nuestros universos internos; los muebles antiguos o contemporáneos, nuestra afinidad con el pasado, el futuro, cierta cosmovisión.

“La naturaleza es una casa encantada”, escribió la poeta Emily Dickinson, “-pero el Arte- es una casa que intenta estar encantada”. A mitad de camino entre el arte y la naturaleza, vivimos nuestras vidas.  

En el recorrido que propongo, visitaremos los espacios de una casa imaginaria, e iremos encendiendo las luces una por una. La nuestra no será una casa estática, ni separada nítidamente del entorno. Su naturaleza es abierta, cambiante, como una tienda en el desierto: cada mañana, el viento habrá reacomodado el mobiliario y creado cuartos donde antes no habían. Y a cada hora del día, la luz irá danzando por los espacios, redefiniendo las formas y los colores, derramando emociones y energía de un espacio a otro. 

¿Cuál es la intención que guía el viaje? Ser presencia vibrante en cada espacio. Y, al final del recorrido, sentirnos más integrados, más habitados: ¡encendidos por dentro!

Aquí, algunas pinceladas del viaje. 

  1. El territorio.  El universo, el juego infinito.

¿Cuál es la naturaleza de la realidad que habitamos? ¿Vivimos en un mundo de pura materia, finita y desmenuzable? ¿O existe capa tras capa de misterio por descubrir? ¿Cuál es la esencia de los juegos que jugamos? ¿Hay lugar en nuestras vidas para el infinito? ¿Qué prácticas cotidianas nos lo devuelven?

   2.   El jardín. El mundo más que humano, volver a pertenecer.

¿Cuánta intimidad experimentamos con la naturaleza? ¿Cuán cerca nos sentimos de los árboles, las plantas y los animales no humanos? ¿Cuánto conocemos acerca de los ciclos de vida de “la nación verde” (como llama al mundo vegetal un pueblo nativo-americano)? ¿Qué sabemos de la forma de percibir el mundo de las especies con las que convivimos? ¿Cuál es nuestro diálogo con nuestra naturaleza interior?

   3. La entrada: Uno frente al mundo, la personalidad.

¿Quiénes somos? ¿Cuáles de nuestros nombres, distinciones, características, alcanzan para identificarnos frente al mundo y los demás? ¿Hasta qué punto podemos modificar nuestros hábitos y conductas, y decidir quiénes queremos ser? ¿Qué dice la ciencia, la filosofía y las tradiciones de sabiduría, acerca de nuestra libertad para auto-determinarnos? 

4. La cocina. Las emociones, la alquimia del corazón.

¿Qué son las emociones, y qué aportan a nuestra vida? ¿Qué rol cumplen las emociones aflictivas -no solo el miedo, el enojo y la tristeza sino los celos, la envidia, la vergüenza, entre tantas- y cómo podemos amigarnos con ellas y beneficiarnos con su inteligencia? ¿Cómo es la neurobiología de las emociones? ¿De qué modo pueden ser nuestras emociones un puente para conectar con la espiritualidad? ¿Cómo entrar en intimidad con nuestro propio corazón? 

5. El sótano. Lo mítico, la sombra, lo ancestral.

¿Qué nos espera en los mundos que yacen bajo la tierra, bajo la superficie del mar, bajo la línea de nuestra consciencia? ¿Qué buscaban los chamanes en sus viajes “al mundo de abajo” y qué podemos encontrar nosotros, si nos atrevemos a visitarlo? ¿Qué fuerzas aguardan en la oscuridad más recóndita? ¿Qué podemos aprender de lo que nunca vemos? 

6. Sala de baño. Limpieza y renovación.

¿De cuántas maneras ignoramos al animal que nos lleva por la vida y nos depara un sinfín de vivencias y sensaciones? ¿Cómo podemos ingresar a este santuario del cuerpo, en el que nos reconocemos como somos, sin disfraces ni artilugios? ¿Qué bálsamos puede procurarnos el agua fresca, el vapor, los aceites, las sales de baño? ¿Cómo devolverle a nuestro cuerpo, cansado de exigencias, algo del amor que nos procura? 

7. El dormitorio. Intimidad, sueño, erotismo.

¿Practicamos la entrega profunda que es la antesala al descanso, a los viajes a vela por el país de los sueños, al dichoso encuentro de cuerpos y almas desnudos? ¿Cómo recuperar la mirada erótica de la vida que conocimos de niños? ¿Cómo colaborar para que Eros (fuerza vital) y Psiqué (alma) vuelvan a enredarse en su sensual abrazo?

8. Puertas y pasillos. Ritos de pasaje.

¿Honramos las transiciones cíclicas en nuestra vida? ¿Nos detenemos a recibir la noche, el invierno, el alba, la primavera? ¿Escuchamos los murmullos que emergen en nuestro interior cuando ingresamos a una etapa nueva, ponemos fin a un vínculo, nos mudamos, tenemos hijos, envejecemos? ¿Cuál es la calidad de las ceremonias que actuamos, consciente o inconscientemente? ¿Cuáles son los ritos que quieren nacer?

9. La sala de estar. Encuentro con los otros. 

¿Cuán grande es nuestra familia? ¿Abarca solo a aquellos con quienes tenemos lazos sanguíneos, de amistad, de trabajo? ¿Cómo es nuestra relación con el resto del mundo? ¿Nos dejamos tocar y conmover por los dolores, las alegrías, los deseos y aspiraciones de “los extraños” con quienes nos cruzamos, de quienes leemos en el diario, cuya existencia adivinamos de reojo? ¿Cómo queremos involucrarnos en nuestro mundo dolido, tumultuoso, siempre al borde del abismo? ¿Podemos danzar con otros, llorar con otros, celebrar con otros en nuestra casa común? ¿Cuál es la relación mutuamente nutricia entre el trabajo interior y el trabajo en el mundo?  

10. La escalera. Los peldaños más altos.

¿Dejamos de crecer y desarrollarnos al convertirnos en adultos? ¿Es “la adultez” una categoría indivisa, o cuenta con escalones? ¿Cuáles son los estadíos más altos del crecimiento, y qué prácticas, enseñanzas y actitudes nos permiten acercarnos a esa aspiración?

11. El altar. Silencio y solitud.

¿Le dedicás tiempo de calidad a tu espíritu? ¿Tenés un lugar al que acudir para hacer silencio, meditar, escribir, rezar, o ejercer la práctica contemplativa que te sea afín? ¿Te hacés el tiempo para conectar con tu ser, y disfrutar del mar de calma que puede ofrecerte? ¿Qué prácticas podrías incorporar para enhebrar un oasis de contento en cada día?

12. La terraza. El espíritu, la supraconsciencia.

¿Qué es el Supraconsciente (o Inconsciente Superior), depositario de las visiones e intuiciones que emanan de nuestra esencia? ¿Cuánto lo conocemos? ¿Nos permitimos vivenciar la libertad y el vuelo que nos ofrece? ¿Canalizamos su luz y espaciosidad en nuestra vida cotidiana? ¿Participamos, al fin, del Juego infinito?‘

SER FARO. Alumbrar el mundo nuevo

2020 fue una montaña rusa de emociones e inéditos desafíos. Todo lo que dábamos por seguro colapsó en cuestión de meses, y dejó en claro que las reglas y las estructuras que rigieron el mundo hasta ahora no solamente son injustas (como ya sabíamos) sino también inoperantes: ni nos protegen de sus propios excesos, ni nos ofrecen norte y sentido.

Al mismo tiempo, despertamos a algunas verdades cruciales: la comprensión de los vínculos como nuestro capital más confiable y verdadero, la convicción de que no “vivimos en la naturaleza” sino que somos naturaleza, y que lo que sea que le hacemos a cualquiera de sus expresiones, nos hacemos a nosotr@s mismos; y, por fin, la intuición de que el mito del progreso económico y tecnológico ilimitado, escindido de un sentido de pertenencia y comunidad, nunca nos procurará la satisfacción que promete.

Lo positivo es que, con estas y otras verdades bajo el brazo, estamos mejor equipados para la tarea que nos espera: reconstruir el mundo de abajo hacia arriba, con una mirada humana y compasiva, ni egocéntrica ni etnocéntrica sino mundocéntrica, inspirada en el respeto por la dignidad de todos los seres, incluyendo el mundo más que humano.  

Para crear el mundo nuevo será crucial reemplazar el “poder sobre”, basado en el control, la coerción y el miedo, por el “poder con”, nacido de la colaboración, la solidaridad y el apoyo mutuo, el “poder para”, referido a la capacidad de cada persona para dar forma a su vida y al mundo, y el “poder interior”, que surge de la auto-valoración y el autoconocimiento cada individuo.

Es una oportunidad única, y una hermosa invitación, que requerirá lo mejor de cada uno. El nuevo modelo no será el de unos pocos líderes alumbrando el camino, sino el cada uno de nosotros irradiando su luz, de todas las formas posibles.

De ahí el título de este curso, que se despliega en un momento bisagra para la humanidad. Ser faros, todos y cada uno, es acompañarnos en el camino de brillar cada día un poco más alto, más largo, con más potencia y osadía.

Para lograrlo, exploraremos las potencialidades de cada uno según los últimos modelos de desarrollo y crecimiento en la adultez, procurando alinearlos con el impulso evolutivo que late en todos los seres vivos, y recorriendo un amplio abanico de prácticas, técnicas y profundas preguntas de auto-exploración.

También sumaremos un elemento nuevo: una vez en cada módulo, compartiremos una película / libro / fragmento, que nos invitará ahondar en el tema en cuestión desde una mirada poética, y permitirá que cada uno ilumine una arista diferente.

Como siempre, el trabajo se verá potenciado por la interacción dinámica y comprometida con el grupo, que hace de espejo, medida y apoyo continuo.

La metáfora que guiará nuestra exploración será la de una casa, antiguo símbolo para el Yo, y sus distintos espacios.

Para quienes no me conocen (aún!), les dejo algunos testimonios de queridas alumnas y alumnos de otros años:

“Cada curso de Fabi es una invitación a mirarnos, a mirar al otro y tomar de nuestro entorno y de nuestra propia vida lo mejor para desplegarnos en el mundo tal cual somos. Una mirada amorosa y consciente del ser humano y de la vida en general. Un viaje que no pueden perderse, hacia lo mas bello de la creación: el Amor.”
Andrea Genisetto, cantante en el Coro Polifónico Nacional.

“Son caminos de transformación y consciencia, guiados por la mágica sabiduría de Fabiana Fondevila. A través del amor y con múltiples y variadas herramientas creativas, vamos descubriendo asombrados el misterio mas profundo, que somos nosortrxs mismos, sin soslayar las sombras, y abonando al mismo tiempo el entramado de todo lo vivo que habita entre nosotros.”
Alejandra Kogan, directora del Centro Arte y Cultura La Blanco Encalada.

“Siento que lo que me dejó el taller de Fabi fue descubrir que aquello que empezó siendo un llamado se transformó en una práctica diaria, y una experiencia siempre renovada de sacar lo mejor de mí mismo. La tribu es una aliada fundamental en este proceso que tiene mucho de lúdico, exploratorio, y de honestidad compartida.”
Jorge Oviedo, fotógrafo.

“Cada semana es un festín, el esperado encuentro; Fabi con su amable y franca sonrisa, nos ofrece su inteligente y amorosa mirada de los diferentes temas que nos va revelando. Sabe construir el ambiente necesario y ofrece la palabra precisa; con una mano nos va quitando la venda de los ojos y con la otra con abraza el alma y el corazón para caminar con cuidado y confianza hacia adentro de uno mismo.
Para mí, un regalo adicional ha sido saborear su buen decir; su manejo culto y pulcro del lenguaje me ofrece ventanas adicionales que regocijan mi espíritu.
Cuento los días y las horas para abrir el telón de lo que nos ofrecerá en 2021.”
Alma Campos, Especialista en Diagnóstico y Diseño Organizacional, ex Presidente de la Asociación Mexicana para el Fomento del Libro Infantil y Juvenil.

Con su presencia acogedora, cálida, honesta, cercana, Fabiana logra crear puentes de humanidad compartida y eso nos hace correr ese telón de vergüenzas, secretos y tantos otros condicionamientos que congelan nuestros corazones, y entonces se produce la magia de conectarte contigo misma y las otras y así surgen amistades desde tu ser auténtico. Para mí ha sido un regalo de la vida… abrir espacios en mi interior para que entre la vida y sentirla y compartir este regalo de alabanzas.
Blanca Wuth, buscadora incansable, conductora de círculos de sanación para mujeres, Santiago de Chile.

Me despido por ahora con las palabras de Eduardo Galeano, en su bien amado “Fueguitos”:

“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.”

¡A avivar el fuego que somos, querid@s! El mundo nos necesita.

¡L@s espero!

Duración: de marzo a diciembre. Es un curso anual, que se paga en diez cuotas (una por mes).

Comienzo: La segunda semana de marzo, en el día correspondiente a cada grupo de cada grupo.

Modalidad: Online. Existe la posibilidad de ofrecer algún encuentro presencial (o un retiro), en algún momento del año, si la situación lo permitiera, pero la cursada es enteramente virtual.

Días y horarios: martes, a las 19 / miércoles, a las 10 / a las 19 / viernes, a las 18.

Duración de cada encuentro: 2 horas.

Arancel:  $ 4200 / U$D 45 por mes.

PROGRAMA:  click aquí.

Consultas: info@fabianafondevila.com

INSCRIPCIÓN

    Taller de verano. Ciclo de cine. La llegada

    La llegada: ¿Qué fronteras puede atravesar el amor?

    Talleres de verano “El cine como espejo”: una invitación a pensar y sentir, de la mano de grandes películas de los últimos años.

    En este taller nos zambulliremos en la película de ciencia ficción “La llegada” (2016), dirigida por Denis Villeneuve, y basada en el relato “La historia de tu vida”, de Ted Chiang.

    Algunos de los temas que exploraremos:

    • Las distintas formas de concebir el tiempo, y sus consecuencias.
    • El rol del lenguaje en nuestra forma de ver, pensar y comprender el mundo.
    • Las razones detrás de nuestras decisiones más esenciales.
    • El poder de la escucha para atravesar fronteras.

    Formato: Vía Zoom. Al finalizar, se enviará por mail la filmación y el audio del evento.

    Requisito: Ver la película antes de tomar el taller. Está disponible en Netflix y Flow, entre otros canales.

    Fecha: Jueves 21 de enero, de 18 a 21 (hora argentina).

    Arancel: $ 1000 / U$D 12.

    Informes e inscripción: info@fabianafondevila.com