Atenta

Cada día
veo o escucho algo
que más o menos

me mata de alegría
me deja como una aguja

en un pajar de luz.
Para esto nací –
para ver, para escuchar.

Para perderme
en este suave mundo –
Para instruirme
una y otra vez

en la alegría
en la alabanza.
Y no hablo de lo excepcional

lo atemorizante, lo terrible
lo muy extravagante –

sino de lo ordinario,
lo común, lo aburrido.

Los sucesos de cada día.
Ay, buena académica,
me digo a mí misma.
¿Cómo no volverte sabia

con enseñanzas como estas –
la luz indestructible

del mundo
el brillo del océano
los rezos que están hechos
de pasto?

Mary Oliver
Traducción: Fabiana Fondevila

Lo que aprendí hasta ahora

La meditación es antigua y honorable, así que ¿por qué no sentarme en la colina, cada mañana de mi vida, mirando al mundo brillar? Ya que, si le prestamos atención, el deleite, como el destrozo, es sugestión.
¿Puede uno apasionarse con lo justo, lo ideal, lo sublime, lo sagrado, y no comprometerse a trabajar en su defensa? No lo creo.

Todas las sumatorias tienen un comienzo, todo efecto tiene una historia, toda bondad comienza con la semilla sembrada. Los pensamientos se abren como capullos a la radiancia. El evangelio de la luz está en la encrucijada: indolencia, o acción.

Enciéndete, o desaparece.

Mary Oliver
Traducción: Fabiana Fondevila

No moriré una vida no vivida

Miriam Pösz

No moriré una vida no vivida.
No viviré con miedo,
o cayéndome, o incendiándome
Elijo habitar mis días,
permitir que el vivir me abra,
me quite el miedo,
me vuelva más disponible,
me afloje el corazón
hasta convertirlo en ola,
antorcha, promesa.
Elijo arriesgar mi importancia,
de modo que aquello
que vino a mí como semilla
llegue al próximo como capullo,
y aquello que llegó a mí
como capullo,
continúe como fruto.

Dawna Markova
Traducción: Fabiana Fondevila