Atenta

Cada día
veo o escucho algo
que más o menos

me mata de alegría
me deja como una aguja

en un pajar de luz.
Para esto nací –
para ver, para escuchar.

Para perderme
en este suave mundo –
Para instruirme
una y otra vez

en la alegría
en la alabanza.
Y no hablo de lo excepcional

lo atemorizante, lo terrible
lo muy extravagante –

sino de lo ordinario,
lo común, lo aburrido.

Los sucesos de cada día.
Ay, buena académica,
me digo a mí misma.
¿Cómo no volverte sabia

con enseñanzas como estas –
la luz indestructible

del mundo
el brillo del océano
los rezos que están hechos
de pasto?

Mary Oliver
Traducción: Fabiana Fondevila

La alegría no está hecha para ser una migaja

Si de pronto, inesperadamente, sentís alegría, no dudes.
Entrégate a ella.
Hay muchas vidas y pueblos enteros destruidos, o a punto de serlo.
No somos sabios, y pocas veces somos bondadosos.
Igual, la vida tiene aún algunas posibilidades.
Quizás esta sea su forma de luchar,
que algunas veces pase algo mejor que todas las riquezas y que todo el poder en el mundo.
Puede ser cualquier cosa,
pero seguramente lo notarás en el instante en el que el amor comienza.
Al menos, es lo más habitual.
De todos modos, no temas a su abundancia.
La alegría no está hecha para ser una migaja.

Mary Oliver

Traducción: Fabiana Fondevila

Cultivar las emociones expansivas

Bill Pennell

Si el invierno es un período para la reflexión y la incubación, el verano es un momento para conectarnos con el afuera. ¿Qué afuera? La naturaleza, la ciudad, los otros, el cielo y sus geografías cambiantes. Pero, también, para dejar salir lo que está adentro. Es tiempo de actos de osadía, de confesiones, de concreciones.

Con la vida que llevamos, esto no siempre se produce espontáneamente. Puede que las preocupaciones nos obturen la alegría, que la ansiedad nos aplaste la inspiración o que el cansancio le gane la batalla al entusiasmo. Pero he aquí la buena noticia: las emociones expansivas son cultivables, y altamente contagiosas!

En este taller virtual unitario, exploraremos cuatro de ellas:

El asombro / El entusiasmo / La inspiración / La esperanza

¿Cómo? Buscándolas en nuestra propia experiencia, aprendiendo sus cualidades específicas y aplicando prácticas diseñadas para despertarlas. Las emociones expansivas afectan positivamente nuestra salud, nos ayudan a pensar más claramente y nos conectan con los demás, pero más allá de todos esto, el bienestar que nos producen hace que sean su propia recompensa.

Cuándo: jueves 6 de febrero, a las 19.

Formato: virtual. Es posible hacerlo en diferido, ya que la clase se filma, y se entrega material complementario.

Retribución: $ 600. Si se toma, además, el taller “La cueva que temes” (de igual retribución), se abona $ 1000 por los dos encuentros. Para participar, por favor abonar antes del 5/2. Si esto fuera un problema, lo conversamos.

Inscripción: info@fabianafondevila.com

Para quienes viven fuera de la Argentina:
https://www.eventbrite.com.ar/e/cultivar-las-emociones-expansivas-tickets-92583071459