mujeres en acción

Mujeres en acción presenta plataforma

En acción contra la violencia de género

Un grupo de mujeres creó una red para brindar asistencia a sus pares que son víctimas de la violencia de género. Más de un centenar de representantes de 6 países de Latinoamérica integran la agrupación que ya dio respuesta a los pedidos de ayuda.

Mujeres en Acción es una organización autoconvocada, nacida a partir del femicidio de Úrsula Bahillo en febrero de este año. Un grupo de mujeres argentinas, que rápidamente se amplió al sumarse compañeras uruguayas, chilenas, mexicanas, peruanas, ecuatorianas, y de otros países latinoamericanos, nos reunimos en torno al dolor y la indignación de ese crimen anunciado, y decidimos hacer algo, más allá de las protestas en las que todas venimos participando desde hace años.

“Partimos de una convicción: que la violencia de género no es mal inevitable sino un acto social, y un atentado contra los derechos humanos. Como toda violencia, prospera en el silencio, en el ocultamiento, en el mirar sin ver”, afirma Fabiana Fondevila, una de las impulsoras de la red.  Y añade: “Nuestra misión es sencilla: convertirnos en ojos y oídos y brazos atentos y disponibles: convertirnos en aliadas”.

Comprendemos, entre todas, unas treintena de profesiones; nuestras edades van desde los 20 hasta los 71; vivimos en grandes ciudades y en pequeños pueblos de distintos países de Latinoamérica. Nos une el deseo de proteger y empoderar a toda mujer que esté sufriendo violencia física, psicológica, sexual o económica en nuestras comunidades, cuya vida esté quizás en peligro, y no tenga red a la que acudir. 

¿Qué ofrece la Red?

  • Atención todos los días de la semana a través de 33 voluntarias formadas en la escucha empática.
  • Un consejo de abogadas, que están disponibles para asesorar y acompañar a mujeres víctimas de violencia de cualquier tipo.
  • Grupos terapéuticos dirigidos por duplas de psicólogas con coaches y counselors.
  • Talleres de oficios diseñados para posibilitar la generación de recursos y la autonomía económica.
  • Un cuento que describe metafóricamente las formas sutiles en que suelen iniciarse las relaciones abusivas, con una guía de preguntas para trabajar en escuelas y otras instituciones.

Contamos con el apoyo de GetBEE, una empresa de servicios digitales creada por mujeres empresarias de distintas nacionalidades (con sede en Dubai), premiada entre las mejores start-ups en Expo Dubai 2020, que nos ofrece en forma gratuita el uso de la plataforma que habitualmente destinan a la comunicación entre empresas y clientes. Esta plataforma permitirá la interacción rápida de las mujeres que requieran asistencia con nuestras voluntarias, así como la posibilidad de realizar videollamadas, sesiones grupales, capacitaciones, seminarios y otros servicios.

Casos atendidos

Desde que comenzamos, sin haber lanzado aún nuestra plataforma, fuimos recibiendo pedidos de ayuda de diversa índole. En Rosario, una de nuestras voluntarias ayudó a una mujer a salir de una situación de violencia y a recibir ayuda terapéutica. En Córdoba, otra voluntaria intervino y ayudó a desarmar un caso de acoso laboral (por asociación de una ex pareja violenta de la víctima con el lugar de trabajo) y una de nuestras abogadas permitió que una mujer de Capital pudiera accionar contra su ex pareja, que se rehusaba a compartir los gastos de manutención de sus hijos. 

Una red regional

La Red de Mujeres en Acción se propone seguir sumando servicios y recursos a medida que surjan las necesidades de asistencia. “Esperamos poder llegar a las mujeres de todos los países que representamos (Argentina, México, Chile, Perú, Uruguay, Ecuador) y más. Pero cualquiera sea la forma en que crezcamos, el foco de nuestra iniciativa será siempre el de la alianza y la asistencia de mujer a mujer, en la lucha contra la violencia de género”, amplía Fondevila.

La Red avanza con la premisa de dar respuesta ahí donde hay mujeres que necesitan ayuda urgente y no saben dónde encontrarla. “Esperamos y confiamos en que las mujeres que puedan tener dificultades para acudir a los canales estatales, o que lo hayan hecho sin encontrar la ayuda que necesitan, no duden en ponerse en contacto con nosotras, y encuentren así una comunidad de acogida y refugio”, afirman las impulsoras de Mujeres en Acción.

Aquí nuestra plataforma: https://mujeresenaccion.com.ar/

Realizaremos una campaña por redes pidiendo a las mujeres que se registren, para que puedan acceder fácilmente a la plataforma en caso de necesitarlo, o para poder alertarnos de mujeres en riesgo. Agradecemos toda ayuda en la difusión!

Para entrevistas:

Fabiana Fondevila: ffonde@gmail.com / +54911 68124444

Paola Varela Ituarte (psicóloga): paovarit1@gmail.com / +543814454672 

Silvina Varalli (abogada): varallisilvina@gmail.com / +5492215851720

El sótano - Curso Ser el Faro

El sótano. Lo mítico, la sombra, lo ancestral.

El sótano - Curso Ser el Faro

¿Qué nos espera en los mundos que yacen bajo la tierra, bajo la superficie del mar, bajo la línea de nuestra consciencia? ¿Qué buscaban los chamanes en sus viajes “al mundo de abajo” y qué podemos encontrar nosotros, si nos atrevemos a visitarlo? ¿Qué fuerzas aguardan en la oscuridad más recóndita? ¿Qué podemos aprender de lo que nunca vemos?


Inscribite!

    Acerca de la esperanza

    Miriam Pösz

    El tipo de esperanza en el que pienso a menudo (especialmente en situaciones especialmente desesperadas, como la cárcel) la entiendo sobre todo como un estado de ánimo, no como un estado del mundo. O tenemos esperanza dentro de nosotros, o no la tenemos. . . La esperanza no es un pronóstico. Es una orientación del espíritu, una orientación del corazón. Trasciende el mundo que se experimenta inmediatamente, y está anclada en algún lugar más allá de sus horizontes. . . . Siento que sus raíces más profundas están en lo trascendental, al igual que las raíces de la responsabilidad humana, aunque por supuesto no puedo -a diferencia de los cristianos, por ejemplo- decir nada sobre lo trascendental. . . .

    “La esperanza, en este sentido profundo y poderoso, no es lo mismo que la alegría de que las cosas vayan bien, o la voluntad de invertir en empresas que evidentemente van a tener un éxito temprano, sino más bien la capacidad de trabajar por algo porque es bueno, no sólo porque tiene posibilidades de éxito. Cuanto más poco prometedora es la situación en la que demostramos esperanza, más profunda es esa esperanza. La esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte. En resumen, creo que la forma más profunda e importante de esperanza, la única que puede mantenernos a flote e impulsarnos a las buenas obras, y la única fuente verdadera de la dimensión impresionante del espíritu humano y de sus esfuerzos, es algo que obtenemos, por así decirlo, “de otra parte”. Es también esta esperanza, sobre todo, la que nos da la fuerza para vivir y para intentar continuamente cosas nuevas, incluso en condiciones que parecen tan desesperadas como las nuestras, aquí y ahora.”

    Vaclav Havel
    (1936-2011)
    Fragmento de “Disturbing the Peace”

    Diferente

    Immo Wegmann

    Me levanté de la cama
    sobre dos fuertes piernas
    Podría haber sido diferente.
    Comí cereal, leche dulce,
    un durazno maduro y
    perfecto. Podría 
    haber sido diferente.  
    Llevé al perro por la colina
    que da al bosque de abedules.
    Toda la mañana hice
    el trabajo que amo.
    Al mediodía me recosté
    con mi marido. Podría 
    haber sido diferente 
    Cenamos juntos
    en una mesa 
    con candelabros de plata
    Podría haber sido diferente.
    Dormí en un cuarto
    con cuadros en las paredes,
    y planifiqué otro día.
    igual que este.
    Pero un día, lo sé, 
    será diferente.

    Jane Kenyon

    Traducción: Fabiana Fondevila

    La revolución de las raíces

    La revolución de las raíces

    La revolución de las raíces
    La revolución de las raíces

    Los primeros brotes pasaron desapercibidos. Magnolia sonrió al verlos subir, enredándose en su tronco, abrazando las ramas bajas. La alegró esta nueva compañía. En la comarca alejada, las únicas visitas eran los zorzales y benteveos que buscaban su sombra, alguna fila de hormigas en busca de alimento, y los escarabajos que, desde hacía milenios, elegían al polen de su especie para libar.

    Al fin, Él se presentó: “Ficus trepador, a su servicio”.
    No aclaró de dónde venía, ni a dónde iba, pero elogió sus flores como cuencos, su corteza suave, su porte delicado y esbelto. “Única en la comarca”, susurró, asomando entre las ramas, y ella se sonrojó.
    Pasaron soles, lunas, tormentas y vendavales. Ficus ascendía lentamente, rodeando las ramas de Magnolia a paso de caracol, envolviéndolas milímetro a milímetro con su tumulto de hojas.
    Una mañana, al despertar, ella lo encontró husmeando entre sus flores. “¡Aroma de los dioses!”, exclamó Él, y pasó a rodear la flor por la cintura. Un círculo, dos, tres, a ritmo de caricia. Con cada giro, los pétalos se inclinaban más hacia su centro, cerrándose a los rayos tibios, a la frescura del aire y a los invisibles tripulantes: insectos, esporas, semillas multicolores, plumas.

    “Por favor”, pidió Magnolia, “no cierres mis flores. Sin ellas no puedo llamar a los escarabajos ni alimentarlos. Si ellos no se alimentan, no puedo viajar por el aire y sembrar vida. Si no puedo sembrar vida, me quedo sola. Por favor, no cierres mis flores”. Ficus pidió disculpas y retrocedió. Siguieron días de silencio y quietud.

    La revolución de las raíces

    La primavera se abría paso en capullos y retoños, en moras que se hinchaban de mieles
    púrpuras, abejas borrachas de polen, crisálidas que eclosionaban en un revoloteo de
    naranjas, turquesas y borravinos. Una tras otra, las flores de Magnolia se abrían. Y con ellas, todo su ser se disponía a impregnar al mundo de dulzura.

    La revolución de las raíces

    Una tarde, Magnolia sintió un movimiento extraño. Miró hacia abajo y vio que Ficus subía por su tronco nuevamente. Pero esta vez no era a paso de caracol, sino de
    lava. Sus brazos se deslizaban cual serpiente de rama en rama, clavando sus raíces en cada rendija de su corteza. A su paso, le enrollaba las hojas lustrosas como
    cucuruchos, y construía una pared verde que no dejaba pasar el aire, el agua ni el sol. Cuando Magnolia salió de su estupor y quiso levantar la voz en protesta, la última de sus flores se cerraba como un puño: no pudo emitir ni un quejido.

    Desde ese día, en la comarca no quedó rastro de Magnolia. En su lugar se alzaba un
    monolito verde, inquietante y sepulcral.
    Los escarabajos rondaban desconcertados. Trazaban círculos alrededor de Magnolia y se preguntaban a dónde se habría ido.
    Dentro del monolito verde, ella desfallecía.

    La revolución de las raíces

    La mañana en que comenzó la lluvia, quedaban apenas unas pocas gotas de su savia.
    Al principio fue una llovizna suave. Para el mediodía, el agua caía a baldazos sobre el suelo de la comarca.
    La lluvia inundó la tierra apisonada a los pies de Magnolia, sacudió sus raíces,
    despertó a su savia. La savia robustecida se montó sobre los hongos mensajeros. Los
    hongos echaron a rodar, sobre su telaraña de filamentos, la preciosa carga.

    La revolución de las raíces

    Mientras la tormenta arreciaba sobre la superficie, la noticia del asedio corrió bajo tierra hasta los cuatro confines. En el este, Acacia destiló su pócima de penas; en el norte, Palmera sintetizó un elixir de furia; en el oeste, Higuera alquimizó el horror en potencia; en el Sur, Tipa tejió una trenza de raíces para portar la medicina.

    La revolución de las raíces

    Antes de que estallara el siguiente trueno, los hongos volvían a Magnolia con su ofrenda. Primero de a gotas y luego a borbotones, se abrieron paso por el tronco los colores: el rojo del coraje, el oro de la confianza, el índigo de la osadía, el verde de la libertad.

    Desde las axilas hasta los dedos, las ramas de Magnolia despertaban. En cada rama, las hojas se desenrollaban como trompos y hacían saltar por el aire a las púas ajenas. Por entre el matorral asomaban pájaros atontados.

    Filas de hormigas retomaban la marcha. Por fin, con un estertor de triunfo, se abrieron las flores. Magnolia se sacudió a Ficus como a un vestido viejo.

    Se podría creer que nada cambió en la comarca desde entonces. La primavera aún sigue
    al invierno, el verano a la primavera, el otoño al verano. Pero para Magnolia, todo es
    nuevo. Los escarabajos libadores ya no llegan con manos vacías: cada uno porta noticias de sus hermanas. Algunos traen flores, otros frutos; en los días festivos, traen trenzas de colores. Hasta el más perezoso ostenta sobre su lomo una ráfaga de buenos deseos.
    Hay tormentas en la comarca, hay sequías. Para Magnolia y sus hermanas, lo que no hay, lo que ya no habrá, es soledad.

    La revolución de las raíces

    Texto: Fabiana Fondevila. Ilustraciones: Maite Oz

    Primer taller abierto: Acompañar a mujeres en situación de violencia

    @patwasi

    Te invitamos a un primer taller, abierto y gratuito, en el que compartiremos prácticas y herramientas para acompañar a mujeres que atraviesan una situación de violencia.

    El taller es virtual, tendrá lugar el 27 de mayo, de 19 a 21, y podés anotarte llenando este formulario:https://forms.gle/pyZNjMGvK4o2DrrM7

    No hace falta tener experiencia previa; solo el deseo de acompañar y ayudar a mujeres que sufren abusos (o estén en riesgo de sufrirlos) de cualquier naturaleza.

    Mujeres en acción busca sumar recursos comunitarios para prevenir y proteger a las mujeres de violencias y atropellos, y sembrar las semillas de una cultura de solidaridad activa con esta problemática.

    En una comunidad de aliad@s, ninguna mujer está sola.

    Sumate, te esperamos!

    Para quienes querrían gobernar

    Primera pregunta: ¿Puedes gobernarte a ti mismo?
    Segunda pregunta: ¿Cuál es el estado de tu propio hogar?
    Tercera pregunta: ¿Tienes un registro constatable de servicio comunitario y actos compasivos?
    Cuarta pregunta: ¿Conoces la historia de tus principados?
    Quinta pregunta: ¿Sigues principios sólidos? ¿Buscas una visión fresca para elevar a todos los habitantes de un territorio, incluyendo a los animales, las plantas, los elementos, todos quienes comparten esta tierra?
    Sexta pregunta: ¿Le perteneces a abogados, banqueros, agentes de seguro, lobbistas, otros políticos, o a cualquiera que pueda beneficiarse injustamente de tus decisiones? Séptima pregunta: ¿Tienes la autoridad de los dueños originales de las tierras, aquellos que obedecen la ley natural y están al servicio de las tierras sobre las que te paras?

    Joy Harjo
    Traducción: Fabiana Fondevila

    http://fabianafondevila.com/wp-admin/

    En el umbral de la esperanza

    @wasipat

    “Debemos plantarnos en el umbral de la esperanza” aún en situaciones que generan pesimismo, escribe Victoria Safford, “porque con nuestras vidas creamos respuestas, todo el tiempo, a este ávido, bello, mutilado, maravilloso mundo”.
    Algo de esto se nos cruzó a quienes conformamos Mujeres en acción (agrupación auto-gestiva que busca crear una sociedad guiada por el amor, el respeto y la justicia de género), junto con una ola colectiva de emoción, cuando Silvia S., una potencia santafecina que tenemos el honor de contar en nuestras filas, nos contó lo ocurrido.
    No llevábamos más de unas semanas trabajando -recopilando material para nutrir las iniciativas que nos proponemos-, cuando Silvi se topó con la precisa situación que queremos ayudar a prevenir / impedir / sanar: una mujer que conoce desde hace años le reveló que los hematomas que tenía en la cara (que antes atribuyó a un accidente) eran producto de una golpiza de su pareja.
    Silvi se puso en acción: contactó a las hijas (adultas) de M., y les informó de todos de los recursos con los que podían contar. Luego acompañó a M. al consultorio de una psicóloga especializada en violencia de género, que consiguió a través de la Secretaría de Género y Derechos Humanos, quien, a su vez, puso en contacto a M. con una psiquiatra, también especializada, para ayudarla a tranquilizarse.
    Las hijas obtuvieron la ayuda de su padre (ex pareja de M.), y entre todos pudieron excluir al agresor del hogar. M. hoy está viviendo en casa de su madre, y tanto ella como las hijas tienen en sus teléfonos el app “No estás sola” (creado por un equipo de jóvenes rosarinas), además del dispositivo terapéutico.
    Silvia sigue acompañando, procurando empujar el proceso legal. Pero no deja de repetir que ni M., ni sus hijas, conocían los recursos con los que podían contar, como tampoco los conocía ella, antes de que emprendiéramos el trabajo de recabarlos y actualizarlos, para luego ponerlos a disposición de tod@s.
    Como tantas mujeres, Silvi no ha sido ajena al flagelo de la violencia. “Siento que, en la medida en que puedo acompañar a otras mujeres a salir de situaciones como esta, yo también sano”, nos compartió. “Ahora encuentro sentido al sinsentido que me acompañó durante tantos años”.
    Silvi actuó de aliada y de mentora, y su actuación fue clave para que la vida de M. no tomara un giro trágico. Necesitamos crear una legión de Silvias, un ejército de mentoras capacitadas para intervenir donde haga falta, y para ser, a la vez, agentes de cambio en sus ámbitos, a lo largo y a lo ancho del país.
    Comenzamos por la Argentina, con la generosa anuencia de nuestras compañeras latinoamericanas, que trabajan codo a codo con nosotras, sin importar a quien llegue antes la ayuda.
    “La esperanza no es la certeza de que algo va a salir bien; es la convicción de que algo vale la pena”, escribió el lúcido Vaclav Havel. Nunca tan claro para nosotras. Gracias, Silvi, por ponerle el cuerpo a este anhelo. Gracias a M., por tu coraje (aun sin conocerte, lo percibimos). Gracias a todas las mujeres que trabajan, desde miles de organizaciones, para construir el mundo que nos merecemos.

    Si querés sumarte a este equipo de entusiastas, escribinos a mujeresenaccionya@gmail.com

    El dulce pasto, para comenzar

    1.

    ¿Será que el buey hambriento se quedará parado
    en el campo, sin comer el dulce pasto?
    ¿Que la lechuza se arrancará sus propias alas?
    ¿Que la alondra se olvidará de levantar su cuerpo
    en el aire, se olvidará de cantar?
    ¿Que los ríos dejarán de fluir corriente arriba?

    Vean, digo —vean
    la confiabilidad y la elegancia y las enseñanzas
    de esta regalo arenoso que es la tierra.

    2.

    Come pan y comprende el consuelo.
    Toma agua, y comprende el deleite.
    Visita el jardín en el que las campánulas moradas
    abren sus cuerpos a los colibríes
    que toman su dulzura,
    deliciosamente glotones.

    Ya que una cosa lleva a la otra.
    Pronto notarás cómo las piedras brillan bajo tu suela.
    Un día las mareas serán el único calendario en el que creas.

    Y la cara de alguien, a quien quieres, será una estrella
    tan íntima como última,
    Y tú sentirás la conmoción de corazón, y el respeto.

    Y escucharás al aire mismo, como un amado, suspirar:
    Oh, déjame entrar, un rato más, en los
    cuerpos hermosos de tus pulmones.

    3.

    La brujería de vivir
    es toda mi conversación
    con ustedes, mis queridos.
    Todo lo que puedo decirles es lo que sé.

    Mira, y mirá otra vez.
    Este mundo no es solo una alegría para los ojos.

    Es más que huesos.
    Es más que la muñeca delicada con su pulso personal.
    Es más que el latir de un único corazón.
    Es alabanza.
    Es dar hasta que el dar se siente como recibir.
    Tienes una vida – ¡imagínate!
    Tienes este día, y quizás otro, y quizás
    otro aún.

    4.

    Un día le pediré a mi amigo Paulus,
    el bailarín, el alfarero,
    que me haga un tazón de mendicidad
    que creo que mi alma
    necesita.

    Y si vengo a ti,
    a la puerta de tu casa confortable
    con ropas sin lavar y uñas sucias,
    ¿pondrás algo allí?

    Me gustaría tomar esa oportunidad.
    Me gustaría darte esa oportunidad.

    5.

    Hacemos una cosa u otra; permanecemos iguales,
    o cambiamos.
    Felicitaciones,
    si has cambiado.

    6.

    Déjame preguntarte eso.
    ¿Tú también crees que la belleza existe por
    alguna fabulosa razón?

    Y, si no te has sentido encantado por esta aventura
    — tu vida—
    ¿qué lo lograría?

    7.

    Lo que yo amaba en el comienzo, creo, era
    más que nada, a mí misma.
    Claro que no tenía opción, alguien tenía que hacerlo.
    Eso fue hace muchos años.
    Desde entonces he superado mi confinamiento,
    aunque con dificultad.
    Digo: que a ellos que pensaban que gobernaban mi corazón
    los eché, los arrojé al compost.
    Serán alimento de algún modo (todo es alimento
    de una forma u otra).

    Y me he convertido en hija de las nubes,
    y de la esperanza.
    Me he convertido en la amiga del enemigo, quien sea que sea
    esa persona.
    He crecido y, atesorando lo que aprendí,
    me he vuelto más joven.

    ¿Me arriesgo a decirte esto, que es todo lo que sé?
    Ámate a ti mismo. Luego olvídalo. Luego, ama al mundo.

    Mary Oliver

    Traducción: Fabiana Fondevila