Ver el desafío

Danka Peter

“Cualquiera que sea que sea tu destino, lo que sea que te ocurra, di: ‘Esto es lo que necesito’. Puede parecer una hecatombe, pero tómalo como una oportunidad, un desafío. Si llevas amor al momento –no desaliento– hallarás fuerza ahí. Cualquier desastre que puedes sobrevivir es una mejora en tu carácter, tu autonomía y tu vida. ¡Qué privilegio! Es entonces que la espontaneidad de tu propia naturaleza tendrá chance de emerger. Después, mirando hacia atrás a tu propia vida, verás que los momentos que parecieron grandes fracasos, seguidos por una hecatombe, fueron los incidentes que dieron forma a la vida que tienes ahora.”

Joseph Campbell

Gratitud

Gracias aroma
azul,
fogata
encelo.
Gracias pelo
caballo
mandarino.
Gracias pudor
turquesa
embrujo
vela,
llamarada
quietud
azar
delirio.
Gracias a los racimos
a la tarde,
a la sed
al fervor
a las arrugas,
al silencio
a los senos
a la noche,
a la danza
a la lumbre
a la espesura.
Muchas gracias al humo
a los microbios,
al despertar
al cuerno
a la belleza,
a la esponja
a la duda
a la semilla
a la sangre
a los toros
a la siesta.
Gracias por la ebriedad,
por la vagancia,
por el aire
la piel
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana,
desazón
avidez
calma
alegría,
nostalgia
desamor
ceniza
llanto.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.
Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.
Oliverio Girondo,
agradecido.

Oliverio Girondo

Canción crepuscular

Mi querido, qué cosa de todas las cosas que existen
valen un pensamiento tuyo, o mío,
salvo el amor,
salvo el amor?

Los días tan cortos, las noches tan prontas a huir,
el mundo tan ancho, tan hondo y oscuro el mar.
Tan oscuro el mar;

Los soles hasta ahora, y cada lánguida estrella,
más allá de su luz -¡Ah! mi querido, ¿quién sabe cuán lejos,
¿quién sabe cuán lejos?

Una cosa, de todas las débiles cosas que sé por cierto,
el corazón en mi pecho lo sabe, y te lo dice.
Y te lo dice.

Tan ciega es la vida, tan largo el sueño del final,
Y solo el amor para hacernos reír o llorar.
Y solo el amor.
Y solo el amor.

Willa Cather
1873-1047

Miramos con incertidumbre

Miriam Pösz

Miramos con incertidumbre
más allá de las viejas elecciones
y respuestas claras,
hacia un estado vital más suave,
más permeable, que está, a cada momento,
al borde de la muerte.
Porque algo nuevo está naciendo
en nosotros, si lo permitimos.
Estamos parados frente
a un nuevo umbral,
esperando lo que viene…
animándonos a ser criaturas humanas,
vulnerables a la belleza
de la existencia,
Aprendiendo a amar.

Anne Hillman

Traducción: Fabiana Fondevila

Digo sí

Miriam Pösz

Digo sí a todo lo que me ocurre hoy
como una oportunidad
para dar y recibir amor sin reserva.
Agradezco la capacidad perdurable de amar
que me ha venido del Corazón Sagrado del universo.
Que todo lo que ocurre hoy
abra mi corazón más y más.
Que todo lo que piense, diga, sienta y haga
exprese amor incondicional hacia mí mismo,
mis seres queridos, y todos los seres.
Que el amor sea mi propósito de vida, mi alegría,
mi destino, mi llamado,
la gracia más rica que pueda dar o recibir.
Y que pueda ser especialmente compasivo
hacia las personas que son menos consideradas,
las que son relegadas,
las que se sienten solas,
o perdidas.

David Richo

Traducción: Fabiana Fondevila

La vida que nos espera

Miriam Pösz

“Debemos estar dispuestos a soltar la vida que planeábamos, para poder recibir la vida que nos espera”, dijo el siempre lúcido Joseph Campbell.

¿Qué significa esto, para nosotr@s, en estos días?

Que nadie planificó esto, y sin embargo estamos aquí, junt@s aunque separados, viviéndolo.

Que nadie podría haberlo imaginado hace siquiera unas semanas (excepto los científicos y observadores de estos fenómenos).

Que no hay forma de resistirse a lo que está ocurriendo, y que resistirse no es solo peligros, sino poco solidario y amoroso para con los demás. La resistencia, además, siempre genera mayor sufrimiento.

¿Qué podemos hacer, en lugar de resistirnos?

Aceptar, respirar, hacer pie en los recursos internos que todos tenemos, acompañarnos un@s a otr@s de todas las maneras posibles, que no impliquen contacto ni cercanía física. Agradecer que nos tocó vivirlo en la era de las redes, los celulares y la interconectividad permanente, y hacer uso sabio de esos canales, para darnos fuerza, apoyo y buen ánimo.

Establecer y mantener un ritmo diario. El ritmo nos gobierna desde la panza de nuestras madres, y sigue ejerciendo un efecto benéfico y tranquilizador. ¿Cómo procurárnoslo? Diseñarnos una rutina que nos haga sentido: prácticas para la mañana, para la tarde, para la noche. Alternar trabajo (en casa, o donde sea) con períodos frecuentes de descanso. Intentar repetir el ciclo más o menos similar cada día (sin rigideces) para darle forma, orden y serenidad a nuestros días.

Disfrutar de las pequeñas cosas. Cocinar tranquilos, aprovechando que el tiempo es más generoso por estos días. Comer despacio y saboreando. Escuchar música, mover el cuerpo, estirarnos, agradecer que podemos hacer todo esto. Leer, subrayar, memorizar poesías. Conectar con la luz cambiante que entra por la ventana, y con las fluctuaciones de la temperatura. Si hay plantas en casa o árboles por la ventana, contemplarlos con amor, e inspirarnos en su vitalidad.

Escribir cada día cómo vamos llevando esta nueva vida, con interés y curiosidad. No solo para recordarlo (y contárselo a los nietos algún día), sino para transformar la experiencia en aprendizaje, descubrimiento y auto-descubrimiento.

Cada mañana, agradecer que tenemos un nuevo día por delante. Traiga lo que traiga ese día, estamos vivos para recibirlo, y quizás seamos un poquito más sabios por haberlo vivido.

Cada noche, agradecer que seguimos aquí, conectados con el amor que nos rodea. Enviar nuestros mejores deseos -como en la práctica de Metta- para todos aquellos que hoy tienen miedo, o angustia, o padecen la enfermedad. “Que estés bien”, pensamos en silencio. “Que tengas paz”. “Que tengas fortaleza” “Que estés sostenid@ por el amor”.

Los planes que hacemos nunca están del todo en nuestras manos, como estos días ponen en evidencia. Pero aun así, podemos elegir.

Nos deseo a todos un día de planes pequeños. Respiremos. Observemos. Movámosnos. Cuidemos a quienes están peor que nosotr@s. Y demos gracias por el privilegio de poder hacerlo.

Viaje al asombro: taller presencial

Si te gustó el libro, si te inspiró, si te dio ganas de recorrer el mapa de nueve estaciones, con sus luces y sus sombras, sus prácticas y sus descubrimientos, esta es tu oportunidad de ponerle el cuerpo!

En este taller quincenal, iremos desgranando una a una las prácticas de reconexión con la naturaleza, con los sentidos, con nuestros amados, con los ritos y ceremonias que honran nuestros pasajes, con el bosque secreto de nuestra imaginación, con las historias que nos contamos (las viejas, las nuevas y las que quieren nacer), con las zonas oscuras que buscan la luz, con la serenidad de nuestro espíritu, con la potencia de nuestro corazón.

Los encuentros serán unitarios. Podrán tomarse sueltos, aunque entre ellos se teja una rica telaraña que da cuenta del todo.

Días: dos domingos al mes, de 17 a 20, en Belgrano. El primer encuentro es el domingo 4 de agosto.

No se requiere experiencia previa de ningún tipo. Si todavía no leíste el libro, podés participar igual, e ir leyéndolo mientras explorás las prácticas en comunidad.

Para reservar tu lugar, por favor escribí a info@fabianafondevila.com. Por dudas o consultas, podés comunicarte al 156 812-4444.

Todos bienvenid@s!

Jalá, o pan trenzado judío.

Pan de masa madre
Ungüentos todo propósito
Elíxires herbales para el sueño y otras magias, y pretzels (lo que queda de ellos).