Cómo ser un buen salvaje

Mi abuelo Simón quiso ser un buen salvaje,
aprendió castilla
y el nombre de todos los santos.
Danzó frente al templo
y recibió el bautismo con una sonrisa.
Mi abuelo tenía la fuerza del Rayo Rojo
y su nagual era un tigre.
Mi abuelo era un poeta
que curaba con las palabras.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aprendió a usar la cuchara,
y admiró la electricidad.
Mi abuelo era un chamán poderoso
que conocía el lenguaje de los dioses.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aunque nunca lo consiguió.

Mikeas Sánchez

Originaria de Ajway (Chapultenango, Chiapas), Mikeas Sánchez es poeta en lengua zoque, escritora, productora de radio, traductora y docente de la Universidad Intercultural del Estado de Tabasco.

Y aún así, me levanto

Tú puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo… me levanto.

¿Mi descaro te molesta?
¿Porqué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros
bombeando en la sala de mi casa…

Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto,
así… yo me levanto.

¿Me quieres ver destrozada?
cabeza agachada y ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.

¿Mi arrogancia te ofende?
No lo tomes tan a pecho,
Porque yo río como si tuviera minas de oro
excavándose en el mismo patio de mi casa.

Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, me levanto.

¿Mi sensualidad te molesta?
¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?

De las barracas de vergüenza de la historia
yo me levanto
desde el pasado enraizado en dolor
yo me levanto
soy un negro océano, amplio e inquieto,
manando

me extiendo, sobre la marea,
dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.

Maya Angelou

Hay una gracia que llega

Veeterzy

Hay una gracia que llega,
que negamos tanto como la muerte.
Es la conclusión de nuestro nacimiento.

No llega en el tiempo
sino fuera del tiempo,
cuando la mente se agita en el corazón
y recordamos quiénes somos.

Es una gracia insistente que nos lleva
al borde y nos invita
a entregar el terreno seguro
y entrar en nuestra enormidad.

Sabemos que debemos ir más allá
del conocimiento
y tememos la desnudez.

Pero nos llamamos a elevarnos,
de todos modos,
a través de fantasmas olvidados
y ángeles inesperados,
Dándonos cuenta de que ya no tiene sentido
intentar hacer sentido.

Esta mañana el universo bailó delante de ti
mientras cantabas.
¡Cómo ama esa canción!

Stephen y Ondrea Levine
Traducción: Fabiana Fondevila

Una oración de sanación

Ashley Batz

¿Qué te está llamando en tu vida?
Cuando todo el ruido se acalló,
las reuniones acabaron,
las listas se cerraron,
y el iris silvestre florece, sola,
en el bosque oscuro,
¿qué sigue convocando a tu alma?

En el silencio entre tus latidos
hay un llamado.
¿Lo escuchas?
Nómbralo, si debes,
o déjalo para siempre sin nombre,
pero ¿por qué hacer de cuenta que no está?

La alegría no está hecha para ser una migaja

Si de pronto, inesperadamente, sentís alegría, no dudes.
Entrégate a ella.
Hay muchas vidas y pueblos enteros destruidos, o a punto de serlo.
No somos sabios, y pocas veces somos bondadosos.
Igual, la vida tiene aún algunas posibilidades.
Quizás esta sea su forma de luchar,
que algunas veces pase algo mejor que todas las riquezas y que todo el poder en el mundo.
Puede ser cualquier cosa,
pero seguramente lo notarás en el instante en el que el amor comienza.
Al menos, es lo más habitual.
De todos modos, no temas a su abundancia.
La alegría no está hecha para ser una migaja.

Mary Oliver

Traducción: Fabiana Fondevila

No moriré una vida no vivida

Miriam Pösz

No moriré una vida no vivida.
No viviré con miedo,
o cayéndome, o incendiándome
Elijo habitar mis días,
permitir que el vivir me abra,
me quite el miedo,
me vuelva más disponible,
me afloje el corazón
hasta convertirlo en ola,
antorcha, promesa.
Elijo arriesgar mi importancia,
de modo que aquello
que vino a mí como semilla
llegue al próximo como capullo,
y aquello que llegó a mí
como capullo,
continúe como fruto.

Dawna Markova
Traducción: Fabiana Fondevila

Esa cosa con plumas

La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,

y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.

La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia
de mí ha pedido una sola migaja.

Emily Dickinson
1830-1886