Entusiasmo y posibilidad

Taller de verano: Prácticas del entusiasmo y la posibilidad

¿Qué es el entusiasmo, esa fuerza vital que los griegos definieron como “tener a un dios adentro? ¿Es un don, un rasgo de carácter, una manera de mirar la vida? ¿Podemos “resetearnos” para vivir con más energía y vitalidad? Y en ese caso, ¿por medio de qué estrategias, elecciones y prácticas?

Algunos de los temas que veremos:

  • Diferencia entre inspiración, entusiasmo y obsesión.
  • Entusiasmo, exuberancia, éxtasis: los peldaños más altos de la alegría.
  • El entusiasmo como decisión, actitud y modo de vida.

Formato: Vía Zoom. Al finalizar, se envía por mail la filmación y el audio del evento.

Fecha: Jueves 14 de enero, de 18 a 21 (hora argentina).

Arancel: $ 1000 / U$D 12.

Informes e inscripción: info@fabianafondevila.com

Ritual de Año Nuevo

Ritual de Año Nuevo

Un sencillo ritual para entrar al 2021 con intención amorosa y apertura a lo que quiere nacer a través de nosotr@s. Que las enseñanzas que nos deja este año tan desafiante nos impulsen a ser nuestra mejor versión: a recordar lo indispensables que somos, un@s para otr@s, y a nunca más darnos por sentado, que la naturaleza es el verdadero hogar, y dañarlo es dañarnos, que el amor (al decir del autor Stephen Levine) es el único acto racional de una vida. Feliz años para tod@s!

El extraño regalo de mi abuelo

Noah Buscher

Muchas veces, cuando venía a visitarme, mi abuelo me traía un regalo. Nunca eran el tipo de regalos que traían otros, muñecas o libros o peluches. Mis muñecas y peluches hace rato que desaparecieron, pero muchos de los regalos de mi abuelo aún están conmigo.

Una vez me trajo una tacita de papel. Estaba llena de tierra. No me dejaban jugar con tierra. Desilusionada, se lo dije. Sonrió amorosamente. Se dio vuelta, tomó la tetera de mi juego de té y me llevó a la cocina, donde la llenó con agua. Nuevamente en mi cuarto, puso la tacita en la ventana y me dio la tetera. “Si prometes echar un poco de agua en la tacita todos los días, algo puede ocurrir,” me dijo.  

Tenía cuatro años, y mi cuarto estaba en el sexto piso de un edificio de Manhattan. Nada de esto tenía sentido para mí. Lo miré, dudosa. Afirmó con la cabeza, a modo de aliento. “Todos los días, Neshumele.” (N. del T.: Neshumele significa “almita” en idish)

Prometí que lo haría. Al principio, curiosa por ver qué pasaría, no me costó nada cumplir. Pero a medida que pasaban los días y nada cambiaba, se volvió más y más difícil acordarme de echar agua en la taza. Después de una semana, le pregunté a mi abuelo si ya era hora de parar. Sacudiendo la cabeza, repitió: “Todos los días, Neshumele”.

La segunda semana fue todavía más difícil, y me enojé por haber prometido echar agua en la taza. Cuando vino mi abuelo otra vez, quise devolvérsela, pero se rehusó a tomarla, diciendo simplemente: “Todos los días, Neshumele.”

Para la tercera semana, empecé a olvidarme de echar agua a la taza. Muchas veces me acordaba cuando ya estaba en la cama y tenía que levantarme y hacerlo en la oscuridad. Pero no me saltee un solo día. Y una mañana, aparecieron dos hojitas verdes que no habían estado ahí la noche anterior.

Estaba completamente asombrada. Día tras día se fueron volvieron más grandes. No veía el momento de contarle a mi abuelo, segura de que él se asombraría tanto como yo. Pero, por supuesto, no fue así. Con cuidado me explicó que la vida está en todas partes, escondida en los lugares más comunes e insospechados. Yo estaba feliz. “¿Y todo lo que necesita es agua, abuelo?” Acarició dulcemente mi cabeza y dijo: “No, Neshumele. Todo lo que necesita es tu fidelidad”

Esta fue, quizás, mi primera lección sobre el poder del servicio, pero no la comprendí de ese modo en ese momento. Mi abuelo no hubiese usado estas palabras. Hubiese dicho que todos debemos acordarnos de bendecir la vida que nos rodea, y la vida que nos habita. Hubiese dicho que, cuando nos acordamos, podemos bendecir la vida, y podemos reparar el mundo.

Rachel Naomi Remen

De “My grandfather’s blessings. Stories of Strength, Refuge and Belonging” (Riverhead Books)

Traducción: Fabiana Fondevila

El arte de celebrar

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El escritor y sobreviviente del Holocausto, Elie Wiesel cuenta que, un día, vio a otro prisionero cambiar su ración diaria de pan por unos materiales sencillos con los que construir una menorah, para poder celebrar Hanukkah. “¿Hanukkah en Auschwitz?”, preguntó Wiesel. “Especialmente en Auschwitz”, respondió el hombre. Algunas reflexiones sobre la necesidad humana y el impulso vital de celebrar.

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Domingo de asombros: El arte de celebrar

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“Celebrar” es una acción o ceremonia que busca honrar con alegría algo positivo que sucedió o que sucederá. ¿Cómo podemos honrar el año que culmina, tan sembrado de desafíos? ¿Qué lugar ocupa la alegría en estas circunstancias, y cómo podemos convocarla, si nos queda lejos?

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Como medimos la riqueza

Domingo de asombros: ¿Cómo medimos la riqueza?

Como medimos la riqueza

Es el dinero la única forma de capital? ¿Qué si el tiempo, la atención, la bondad, los vínculos, fueran otras formas de considerar la abundancia de la que disponemos en la vida? ¿Cómo podemos expandir ese capital, y compartirlo con quien también lo necesita?

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