Poesías - Fabiana Fondevila

Todo lo que es sí

Poesías - Fabiana FondevilaDios mío, te doy gracias por este asombroso día:
por los saltarines espíritus verdes de los árboles
y por el sueño azul del cielo;
y por todo lo que es natural que es infinito que es sí.
(yo que he muerto estoy vivo hoy de nuevo,
éste es el cumpleaños del sol;
es el día en que nace la vida y el amor y las alas;
y del alegre gran suceso ilimitablemente la tierra)
¿cómo podría saboreando tocando oyendo viendo respirando
cualquier humano simple ser — creado desde el no de toda nada-
dudar del Tú inimaginable?
(ahora los oídos de mis oídos despiertan
y ahora los ojos de mis ojos están abiertos)

e.e. cummings

Poesías - Fabiana Fondevila

El rubí del amanecer

Poesías - Fabiana FondevilaEn las primeras horas del día,
justo antes del alba, amante y amado despiertan
y toman un sorbo de agua.

Ella pregunta: ‘¿Me amas más a mí o a ti mismo?
De veras, di la verdad’.

Él dice: ‘No queda nada de mí.
Soy como un rubí visto contra el amanecer.
¿Sigue siendo una piedra, o es un mundo
hecho de rojo? No tiene resistencia
a la luz del sol. El rubí y el amanecer son uno’.
Sé valiente y ten disciplina.

Trabaja. Sigue cavando tu pozo.
No pienses en terminar el trabajo.
Sométete a tu práctica diaria.
Tu lealtad es ese timbre en tu puerta.

Sigue tocando, y la alegría adentro
un día abrirá una ventana
para ver quién está.

Jalaluddin Rumi
Persia, 1207-1273.

Poesías - Fabiana Fondevila

La vida te da sorpresas

Poesías - Fabiana FondevilaTodos caemos, alguna vez, en esta confusión: creer que si uno estudia lo suficiente, lee lo suficiente, cultiva las prácticas justas y piensa los pensamientos correctos, podrá desprenderse, algún día, de sus antiguos defectos, sus dudas e inseguridades, su humilde humanidad. Los verdaderos maestros saben que no es así, y lo dicen con todas las letras. El camino de la espiritualidad no lleva a trascenderlo todo; trascenderlo todo, de hecho, se parece un poco a la muerte. No. Llegaremos al final con nuestra humanidad a cuestas. Más dócil quizás, más blanda y menos defendida, más firme allí donde hubo magullones, más habitada y genuinamente nuestra.

Pero si el camino espiritual nos depara alguna sorpresa, seguramente sea ésta que expresa el amado verso de T.S. Eliot: el misterio del fin que se parece tanto al comienzo, pero guarda en sí un mundo de diferencia.

Poesías - Fabiana Fondevila

Saberse entero

Poesías - Fabiana FondevilaRachel Naomi Remen, oncóloga, autora y pionera del movimiento por la humanización de la medicina, ha tenido incontables oportunidades de explorar el significado de la salud y la enfermedad. Convive con la durísima Enfermedad de Crohn desde que tiene recuerdo, ha sido intervenida quirúrgicamente decenas de veces, y en el camino ha superado uno tras otro desafío. Cómo médica, empezó -como todos- intentando amoldarse a lo que se esperaba de ella: eficiencia, profesionalismo, distancia emocional. Pero su sensibilidad fue más fuerte, y pronto se dio cuenta de que esta actitud no le servía a sus pacientes, y menos aún a ella misma. Se sentía cada vez más divorciada de su tarea, más lejos de poder ayudar verdaderamente a las personas que acudían a ella.

Terminó por entender que una cosa es curar el cuerpo, y otra muy distinta ayudar a la persona a sanar. Lo primero proviene de una intervención externa, en la cual el paciente tiene poca o ninguna participación. Lo segundo apela a aquel lugar en el que la persona ya está sana, ya esta íntegra, y nunca ha dejado de serlo.

Escribió el poema que a continuación comparto en un momento oscuro de su vida. Dice hoy: “En ese entonces, deseaba que fuera cierto. Hoy, 34 años más tarde, sé que lo es. Es cierto para mí, y es cierto para todos aquellos que alguna vez han sido heridos.” Así dice:

“oh cuerpo –

por 41 años

1.573 expertos

con 14.355

años de entrenamiento combinado

no han logrado

curar

tus

heridas.

Adentro,

en lo profundo,

estoy

entera.”

Poesías - Fabiana Fondevila

Por qué me levanto temprano

Poesías - Fabiana FondevilaHola, sol en mi cara.

Hola, tú que hiciste la mañana,
y la esparciste sobre los campos,
y en las caras de los tulipanes,
y en las campanas violetas
de la enredadera, que sacuden sus cabezas-
y en las ventanas, incluso,
de los afligidos y los malhumorados.
mejor predicador que jamás existió,
querida estrella, que justo resulta estar
donde está en el universo
para mantenernos a salvo de la oscuridad
para aliviarnos con su toque cálido
para sostenernos con sus grandes manos de luz –
buen día, buen día, buen día.

Mira, ahora, cómo empiezo el día
con alegría, con bondad.

Mary Oliver

Poesías - Fabiana Fondevila

Otra manera de soñar

Poesías - Fabiana FondevilaEl libro “Cantos de los Pieles Rojas”, de José J. de Olañeta, recoge rezos y versos de diversos pueblos originarios de América del Norte. Los muchos cantos inspirados en los sueños dan cuenta de que el mundo onírico tenía para ellos un peso que en las sociedades modernas ha perdido. En las imágenes nocturnas ellos veían símbolos, presagios, revelaciones y profesías. También gracia, belleza y poesía. Comparto hoy una estrofa del pueblo Wintu, que habita aun hoy el valle de Sacramento, en el norte de California.

Poesías - Fabiana Fondevila

El verdadero milagro

Poesías - Fabiana Fondevila“Nuestro verdadero hogar es el momento presente.
Vivir en el momento presente es un milagro.

El milagro no es caminar sobre agua.
El milagro es caminar sobre la Tierra verde en el momento presente,
apreciar la paz y la belleza que están disponibles ahora mismo.

La paz está en todas partes
-en el mundo y en la naturaleza-
y en nuestro interior-
en nuestro cuerpo y en nuestros espíritus.

Una vez que aprendamos a tocar esta paz,
seremos sanados y transformados.

No es una cuestión de fe,
es una cuestión de práctica.”

Thich Nhat Hanh

Poesías - Fabiana Fondevila

Vuelvo a mayo de 1937

Poesías - Fabiana FondevilaLos veo parados en los portones formales de sus universidades

Veo a mi padre salir caminando
bajo el arco de piedra ocre,
los ladrillos rojos destellando
como platos de sangre aplanados detrás de su cabeza.

Veo a mi madre cargando unos pocos libros livianos sobre la cadera,
parada delante del pilar de ladrillos pequeños,
el portón de hierro forjado abierto aún a sus espaldas,
las puntas de lanza brillando en el aire de mayo,
están a punto de graduarse, a punto de casarse,
son chicos, son tontos, todo lo que saben es que
son inocentes, que nunca dañarían a nadie.

Quiero acercarme a ellos y decirles: Deténganse,
no lo hagan: ella es la mujer equivocada,
él es el hombre equivocado, van a hacer cosas
que no imaginan que podrían hacer,
van a hacerles cosas malas a niños,
van a sufrir de maneras que hoy ni conocen,
van a querer morirse. Quiero acercarme a ellos,
en la luz de mayo tardío y decirlo,
su cara bella y hambrienta girando hacia mí,
su cuerpo intacto y penoso,
el rostro apuesto y arrogante de él girando hacia mí,

Pero no lo hago. Quiero vivir. Los agarro
como muñecas de papel –un hombre y una mujer-
y los choco a la altura de las caderas
cual astillas de pedernal
hasta hacer saltar las chispas. Digo:
Hagan lo que tengan que hacer,
y yo lo contaré.

Sharon Olds