Poesías - Fabiana Fondevila

Como el aire, me levanto

Poesías - Fabiana FondevilaPuedes inscribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aplastarme en el barro
y aun así, como el polvo… me levanto.

¿Mi descaro te molesta?
¿Por qué estás ahí, apesadumbrado,
porque camino
como si tuviera pozos petroleros
bombeando en la sala de mi casa?

Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas saltando alto,
así… me levanto.

¿Me quieres ver destrozada
cabeza gacha y ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por el llanto de mi alma?

¿Mi arrogancia te ofende?
No lo tomes tan a pecho,
solo porque río como si tuviera minas de oro
excavándose en el fondo de mi casa.

Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aun así, como el aire, me levanto.

¿Mi sensualidad te molesta?
¿Te sorprende que yo baile
como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?

De las barracas de vergüenza de la historia
me levanto
desde el pasado enraizado en dolor
me levanto
soy un negro océano, amplio e inquieto,
manando
me extiendo sobre la marea,
dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos de mis ancestros.
Soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.

Maya Angelou
Traducción: Fabiana Fondevila

Poesías - Fabiana Fondevila

A cielo abierto

Poesías - Fabiana FondevilaLa mariposa agita sus enaguas
al viento
y dura apenas nada.
Su brevedad
solo ahonda el embrujo.

La tortuga,
emperatriz de piedra,
hace alarde de paz en un rincón.
No pide permiso,
no pide perdón.

El ciruelo madura sus frutos
con tesón de abuelo.
No importa cuánto lo apuren,
su regalo siempre llega
a tiempo.

Arremete el pasto
con savia fervorosa.
Hijo del barro y las estrellas,
sabe ser puente
entre los mundos.

A cielo abierto
no hay atajos, no hay apremio.
No hay ruegos de eternidad
ni atisbos de amargura.
Solo un viaje de siglos o segundos
por inciertos paisajes,
el corazón borracho
de aventura
diciendo sí,
sí, y otra vez
sí.

No conozco esa gracia todavía.
Pero abro los ojos
y aprendo.

Fabiana Fondevila

Poesías - Fabiana Fondevila

Oración escolar

Poesías - Fabiana FondevilaEn el nombre del alba
y los párpados de la mañana
y la luna nómade
y la noche cuando parte.

Juro que no deshonraré
mi alma con odio,
sino que me ofreceré humildemente
como guardiana de la naturaleza
sanadora de la pena,
mensajera del asombro,
arquitecta de la paz.

En el nombre del sol y sus espejos
y del día que lo abraza
y los velos de nube que lo cubren
y la noche más lejana,
y el macho y la hembra
y las plantas rebosantes de semillas
y la plenitud de las estaciones
de la luciérnaga y la manzana.

Honraré a la vida
—donde sea y en cualquier forma
que se presente—en la Tierra, mi casa,
y en la mansión de las estrellas.

Diane Ackerman

Traducción: Fabiana Fondevila

Poesías - Fabiana Fondevila

Recibir la paz

Poesías - Fabiana FondevilaMañana silvestre,
las heridas de la noche duelen aún.
Pero el sol entre las ramas llama a otra cosa:
Abandona todo refugio.
Entrega las armas.
Olvida tus nociones del bien y del mal
y haz silencio.
Hay una voz más simple
que tus argumentos.
Navega la mañana.
Recibe la paz.

Fabiana Fondevila
Foto: Miriam Pösz

Poesías - Fabiana Fondevila

Allá la noche

Poesías - Fabiana FondevilaCae la tarde sobre el sauce de la vereda.
Torrentes de claroscuro tiñen la tela.
Pero es tan suave el trazo,
tan leve el pincel,
que la luz
solo deja estelas
a su paso.

De pronto, se acelera.
Un instante nomás y las copas ya rozan
la cabellera de la noche.

Afuera, bailan los elementos.
Adentro, suspiro,
dividida del universo
por tan simple geometría.

Yo y mis libros, mis letras,
mi torpe letanía.
Yo y mi sueño de hojas,
de estrellas, de luna fría.

Mi rostro en la ventana
se funde con las ramas.
Insólita confluencia,
¿quién lo diría?

La noche y su soledad,
tan cerca de la mía.

Fabiana Fondevila
Foto: Miriam Pösz

Poesías - Fabiana Fondevila

Horizontes

Poesías - Fabiana FondevilaNi arces ni abedules:
sauces, tipas, palos borrachos.

Ni águilas ni ruiseñores:
tordos, zorzales, horneros.

Ni mares ni montañas:
pasturas pavimentadas
en ángulo recto,
en cuadrícula.

Ni amplios horizontes,
ni pleno sol ni plena luna.

Pero es el hogar
el que conoce mi sombra,
y todo camino es un lento
peregrinar
hacia sus brazos.

Fabiana Fondevila
Fotografía: Miren Aboitiz

Cómo ser poeta

Poesías - Fabiana Fondevila(para recordármelo)

I

Haz un lugar para sentarte.
Siéntate. Haz silencio.
Debes depender del
afecto, la lectura, el conocimiento,
la capacidad—más de cada uno
de lo que posees—inspiración,
trabajo, envejecer, paciencia,
porque la paciencia une al tiempo
con la eternidad. Cualquier lector
que guste de tus poemas,
duda de su juicio.

II

Respira con aire no condicionado
el aire no acondicionado.
Evita el cable eléctrico.
Comunícate lentamente. Vive
una vida tridimensional;
mantente alejado de las pantallas.
Mantente alejado de todo
lo que oscurezca el lugar en el que está.
No existen lugares profanos;
solo existen lugares sagrados
y lugares profanados.

III

Acepta lo que viene del silencio.
Haz lo mejor que puedas con ello.
De las pequeñas palabras que emergen
del silencio, como rezos,
dirigidos al que reza,
haz un poema que no perturbe
el silencio del cual proviene.

Wendell Berry

Poesías - Fabiana Fondevila

Bondad

Poesías - Fabiana FondevilaNo sabrás lo que es la bondad
si no has perdido nada antes,
si nos has sentido el futuro disolverse,
como sal en un caldo débil.

Lo que tenías en tu mano,
lo que contabas y guardabas con recelo,
todo eso debe irse para que sepas
Lo desolado que puede ser el paisaje entre
las regiones de la bondad.

Cómo viajas y viajas,
pensando que el micro no se detendrá,
que los pasajeros que comen pollo y maíz
mirarán por la ventana para siempre.

Antes de comprender la tierna gravedad
de la bondad
debes viajar allí donde el indio con el poncho blanco
yace muerto al costado de la ruta.

Debes pensar que podrías ser tú,
que él también era alguien que viajaba
por la noche con planes,
y el sencillo aliento que lo mantenía vivo.

Antes de conocer a la bondad
como la cosa más profunda
debes saber que el dolor es la otra
cosa más profunda.

Debes despertarte con tristeza.
Debes hablar con ella hasta que tu voz
se entreteja en la red de todas las tristezas
y veas el tamaño de la trama.

Entonces solo la bondad quedará en pie.
Solo la bondad, que te ata los zapatos
y te empuja al mundo a enviar cartas
y comprar pan.

Sólo la bondad que levanta su cabeza
entre la multitud del mundo y dice:
“Es a ti a quien estado buscando”
Y luego va contigo por todas partes
como una sombra, como un amigo.

Naomi Shihab Nye

Traducción: Fabiana Fondevila
Foto: Steve McCurry

Poesías - Fabiana Fondevila

Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón)

Poesías - Fabiana FondevilaLlevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón).
Nunca estoy sin él donde quiera que voy, vas tú
amada mía, y lo que sea que yo haga
es tu obra.

No temo al destino (ya que tú eres mi destino, mi dulce).
No quiero ningún mundo (porque tú eres mi mundo, mi certeza).
Y eso es lo que eres tú. Lo que sea que una luna siempre pretendió,
lo que sea que un sol quiera ser.

Este es el secreto más profundo que nadie conoce.
(Esta es la raíz de la raíz, el brote del brote, el cielo del cielo
de un árbol llamado vida, que crece más alto
de lo que el alma puede esperar o la mente ocultar) y esta es
la maravilla que mantiene a las estrellas en su lugar

Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón).

E. E. Cummings
Fotografía de Miriam Pösz

Poesías - Fabiana Fondevila

Si la oración alcanzara

Poesías - Fabiana FondevilaSi la oración alcanzara,
oraría.

Si leer a altos pensadores alcanzara,
ya habría devorado la mitad
de los textos de los Patriarcas.

Si el diálogo profundo alcanzara,
estaría sentado con Su Santidad
cada momento libre.

Si la contemplación alcanzara,
ya hubiera traducido la tabla periódica
a poemas ermitaños,
y convertido materia en espíritu.

Si, aún, luchar alcanzara
ya sería cinturón negro.

Si cualquier cosa menos el amor alcanzara,
ya lo hubiera hecho,
y hubiera dejado
lo más difícil
para el final.

Stephen Levine
En “Breaking the drought”.