Cuando sea humus

Cuando sea humus.

Cuando las letras 

de mi nombre

empujen el micelio 

y lleven mensajes

cifrados

de árbol en árbol. 

Cuando la huella

de mis pensamientos

horade túneles 

para las lombrices

y mi aliento 

nutra raíces

como poemas


con qué alegría

asomará la ortiga 

a sorber el primer frío

del otoño

entre las calabazas

sedientas de sol,

con qué vigor

se hincharán las habas 

en sus fundas de felpa,

con qué abandono dirán, 

cuando estén listas:

“Ven, come, crece”.

.ff.

Adiós, verano, adiós

Equinoccio de otoño 2022

“Los grillos sintieron que era su deber advertir a todo el mundo que el verano no puede durar para siempre. Incluso en los días más lindos del año -los días en que el verano se transforma en otoño- los grillos difunden el rumor de la tristeza y el cambio.”

(…) “El verano terminó”, repetían los grillos. “¿Cuántas noches hasta la primera helada?” cantaban. “¡Adiós, verano, adiós, adiós!”
La telaraña de Carlota, E.B. White,

Quizás percibiste también el fervor con el que “cantan” los grillos por estos días, y no necesitaste el calendario, o el cambio de temperatura, para enterarte de que se aproximaba el otoño. 

¿Por qué acrecientan los grillos su famoso cri cri en esta época del año? Por estos días, los grillos se esmeran en “estridular” (éste el término técnico), frotando sus alas entre sí, como un violinista desliza las crines del arco sobre las cuerdas, por un buen propósito. Es su última chance de aparearse antes de que llegue el invierno, y aquel que produce el “canto” más resonante gana a la hembra. 

Aun sin saber acerca de estos últimos cartuchos reproductivos, muchos sentimos un dejo de nostalgia al escucharlos, puntuando la tarde o el anochecer. Todas las estaciones nos hablan del cambio y la transición, pero el otoño probablemente sea el vocero más agudo.

Si el invierno invita a la introspección, la primavera al renacimiento, el verano a la celebración, el otoño es una clase maestra en el arte  -y la necesidad vital- de soltar. Lo ilustran los árboles con cada hoja que entregan; los animales, con sus aprestos para tiempos de escasez. Lo recuerdan los días más cortos, las noches más largas; la lenta retirada de la luz. 

Todo cambio nos conecta con la pérdida, a la vez que con la oportunidad del renacer. En estos tiempos difíciles, en los que el mundo se estremece nuevamente por una avanzada de humanos contra humanos, podemos mirar a la naturaleza, y recordar que la oscuridad es solo una parte del cuento, que nada -ni siquiera eso- está hecho para durar. Que las fuerzas que alimentan la vida son infinitamente más fuertes que las que la socavan.

Para quienes vivimos en el hemisferio sur, es hora de poner a hervir agua, hora de cosechar menta y romero para el té, de desempolvar los abrigos y sacar las agujas del placard (pronto se necesitarán mantas en muchos rincones).

Y, también, de preguntarnos qué necesitamos soltar, cada uno, para hacer lugar a lo nuevo. Quizás sea la queja, la pasividad, el desánimo, la autocrítica, la intolerancia. Podemos recurrir al antiguo poder del ritual, y entregar la intención, cifrada en algún símbolo al agua, al aire, a la tierra, al fuego.

O, mejor aún, abonar con un gesto concreto el camino de lo nuevo.

Que podamos soltar con entrega, sin guardarnos nada.

Que los herman@s del norte puedan recibir de brazos abiertos la eclosión que viene. 

Que, como los grillos y los pájaros, entremos en la noche cantando. 

F.F.

curso anual Ser Deseo

Ser deseo: un año de vitalidad radical

¿Y si pudiéramos vivir, cada día, un poquito más vivos? 

¿Y si, cualquiera fuera la circunstancia, pudiésemos optar por caminar hacia nuestras vidas, en lugar de darles la espalda por incomodidad, insatisfacción o desgano?

¿Y si pudiéramos cultivar, adrede y a conciencia, la fuerza vital?

¿Y si, además, a través de ese cultivo, pudiésemos abonar la vida que nos rodea?

Fuerza vital. Un término cuya definición nos elude, pero cuyo influjo nos convoca desde los albores de la conciencia. Todas las culturas le han puesto nombre a esta energía. 

El hinduismo la bautizó prana (“principio vital”, en sánscrito), la sabiduría milenaria china postuló el chi, responsable de la salud y vitalidad, y el tao, principio del orden del universo. Entre los hebreos, es pneuma. En África, es ase entre los yoruba, nyama entre los dogones, ithongo entre los zulúes. En América es k’uh, entre los mayas, camaquen, entre los incas. La lista continúa.

Si buscásemos este sustrato misterioso bajo el lente de un microscopio, no lo encontraríamos. Pero intuimos su presencia en la tenacidad del pasto, puesto a prosperar no importa cuántas veces lo cortemos; en la bienvenida que los pájaros cantan al sol cada mañana; en el impulso que nos hace gravitar unos a otros, a amar o morir, a sabiendas de lo arriesgado de la apuesta.

En esta experiencia colectiva, exploraremos las cualidades de la fuerza vital en lo cotidiano: cuáles son, dónde se manifiestan, qué las diluye, qué las activa, cómo se diseña una vida para alojarlas y potenciarlas. 

Indagaremos en cómo el impulso que los griegos llamaron eros se relaciona con el amor, con el sentido, con la dimensión mítica, con el propósito.

Luego ampliaremos la mira, e imaginaremos a la fuerza vital como un cristal con nueve caras. Cada cara representa un arquetipo (patrón universal) que la expresa y canaliza en un determinado ámbito, al servicio de la evolución.

L@s espero para este viaje de descubrimiento y reconexión, en compañía de una tribu amorosa y creciente de almas vitales.

Modalidad: Virtual.

Entregables: Video, grabación y apuntes de cada encuentro. Certificado de completitud.

Frecuencia: Semanal; dos horas cada encuentro.

Duración: De marzo a diciembre. 

Inicio: Segunda semana de marzo.

Días a elegir: Martes a las 19 / Miércoles a las 10 o a las 19 / Jueves a las 18.30.

Arancel mensual: $5000 / U$D 45.

Te esperamos con ganas, gratitud y alegría!

Poesía Mary Oliver

Dormir en el bosque

Creí que la tierra me recordaba,
me recibió tan tierna, arreglándose
las polleras oscuras, con los bolsillos
llenos de semillas y de líquenes.

Dormí como nunca, como una piedra
en el lecho del río, nada
sino mis pensamientos entre el fuego blanco
de las estrellas y yo, y ellos flotaban
livianos como polillas entre las ramas
de los árboles perfectos.

Toda la noche oí respirar a los pequeños reinos
a mi alrededor, los insectos, y los pájaros
que hacían su trabajo en la oscuridad.

Toda la noche subí y bajé, como en el agua, forcejeando
con una condena luminosa. Por la mañana
me había desvanecido al menos una docena de veces
en algo mejor.

Mary Oliver

Traducción: Fabiana Fondevila

feliz navidad

Preguntas para la Nochebuena

Una vez más, llega la hora del brindis y el festejo, y nos encuentra a cada uno adonde está. Para algunos, será la ocasión de un feliz reencuentro (algo que hoy valoramos como nunca).

Para otros, habrá ausencias que duelan, soledades que se enfaticen, algún vínculo ríspido con el que lidiar. Las Fiestas son un gran compilado de emociones, a veces contrastantes, y es fácil pasarlas por alto en medio del frenesí. ¿Podemos hacer lugar para nuestra humanidad plena, alrededor de la mesa festiva? 

Yo creo que sí. Creo que la bella historia del niño nacido en un pesebre, sobre un lecho de paja, nos habla a todos, seamos cristianos o no. Nos invita a que abracemos lo más vulnerable en cada uno, a que tendamos un lecho mullido a nuestras emociones, aun las desafiantes (especialmente las más desafiantes), y que las invitemos a la fiesta. 

Para acompañarte en esta intención preparé estas preguntas. Están pensadas para ayudarnos a conectar con nuestras propias verdades, y así, entonces, con las de quienes nos rodean. Podés responderlas en privado, por escrito, o elegir alguna para compartir en la mesa, con apertura y curiosidad.


Te deseo auténticos encuentros con otros corazones, y con el tuyo propio.
 Y un bello alumbramiento de tu verdadero ser.

 Feliz Nochebuena!

Poesía. Primavera

Primavera

Poesía. Primavera
@miriamposz

Los jazmines primero, después los azahares,

las arvejillas, las flores del paraíso.

Una mañana, el crayón lila del jacarandá

hace de la tierra un cielo.

Y entonces las moras, la magnolia,

los fuegos blancos

de la madreselva.

La acacia rosada estrena sus filamentos de seda:

brochas para rubor, peinetas de ninfa.

En la sombra del roble, el zorzal

suelta el canto

que incubó todo el invierno,

el que ensayó en secreto,

una y otra vez,

para este día.

El aire se espesa como melaza,

puro y prometedor:

los tilos abren sus flores.

Fabiana Fondevila

Fotos: Miriam Pösz

Mujeres Valientes

Una para todas

Mujeres Valientes

Se llaman Mujeres Valientes, y ayer festejaron su cuarto año de lucha contra la violencia de género, en el Barrio 21-24, de Barracas.

Se reunieron ante el espanto de varios femicidios ocurridos en el barrio, y encontraron en el trabajo codo a codo coraje, recursos, amistad, y una forma palpable de la esperanza.

No conocen de horarios ni tiempo de descanso, porque las necesidades llaman a cualquier hora. Cuando llegaban noticias de una mujer recibiendo golpes y maltratos, y no recibían ayuda de las autoridades, iban ellas mismas, la sacaban, la alojaban en sus propias casas, y la ayudaban a conseguir un subsidio para poder alquilar.

Mujeres Valientes

Así se tejieron lazos entrañables, que hicieron que el jueves, en el festejo, no hubiera un ojo seco en toda la ceremonia.

Claudia Mabel Torales, fundadora de Mujeres, se paró en lo que supo ser el living de su casa (antes de donarlo para la causa), engalanado con globos rosas y violetas, y carteles alusivos (“Si duele, no es amor”) y procedió a entregar ramos de flores a cada una de las organizaciones que les dieron una mano en el año que cierra. Luego Mónica Molinas, recibió su propio galardón, por su esfuerzo sin tregua para conseguir vacunas, recetas y medicamentos para todo quien lo necesitara, aunque cuando ella misma peleaba contra un cáncer.

Mujeres Valientes

Luego fueron pasando, una por una, y cada cual recibió una plantita con maceta artesanal, elaborada por Mónica. Pero además de la plantita, a medida que pasaban las anfitrionas iban nombrando, como en una plegaria, los dones y fortalezas de cada una. “Porque se pasó meses preparando ensalada de frutas, para que otra compañera recupera el carrito que le robaron y pudiera trabajar… Porque perdió a un gran compañero por Covid, pero no se rinde y lucha por sus hijos… Porque se ocupa siempre de llevarle ayuda una compañera que no puede venir… Porque está siempre para ayudar a todas”.

Hubo un video con hitos del año y muchas sonrisas. Hubo juegos. Hubo comida de sobra. Y hubo una emoción que hablaba más que mil palabras. “Todas me dan orgullo y motivación. Y aprendizaje: cada día aprendo muchísimo de ellas”, dice Claudia, mujer valiente, en su casa que ya es de todas.

Para colaborar con esta tarea de coraje y amor, contactar a Claudia a este número: +54 9 11 3086-5022

¡Muchas gracias!

Terry Patten

Vivir y morir de la mano del asombro

Terry Patten, octubre 2020

Conocía a Terry Patten, amado autor, mentor y maestro para tantos, y no lo conocía.

Inspirada por la claridad de sus enseñanzas, su honestidad y su corazón casi translúcido, me acerqué a él varias veces a lo largo de los años. Primero una entrevista, luego una consulta sobre esto o aquello, propuestas de iniciativas espirituales de uno u otro tipo. Por último, la calidez del diálogo me envalentonó a pedirle el regalo de sus palabras en mi libro, y esto, también, accedió con la gracia de siempre. 

Disfruté de sus charlas; amé su último libro (“A New Republic of the Heart. An ethos for revolutionaries”); le propuse traducirlo al español, aceptó encantado; seguí con interés el experimento de cambio social que emprendió en el 2019, mientras yo intentaba el propio, a un continente de distancia. 

¿Por qué digo, entonces, que no lo conocía?

Porque a veces, el carácter más profundo de una persona emerge cuando la vida nos pone contra la pared, en una situación de todo o nada, como el diagnóstico de cáncer terminal al que se enfrentó en el día en que cumplió 70 años, el 1ro de abril de este año. 

No me sorprendió que compartiera la noticia sin medias tintas. Tranquilizó a su comunidad, asegurando que haría todo lo posible por sanarse, y seguir disfrutando del mundo y las personas que tanto amaba; compartió una sorpresa: el cese inmediato de su sensación  histórica de “no estar haciendo suficiente” (se escuchó pensar: “Si es así, si te queda poco tiempo, está bien, podés irte, hiciste un buen trabajo”). Con la misma frescura declaró que no pensaba pasarse el tiempo que le restara peleándose con su sino, y perdiéndose de vivir con asombro y gratitud cada momento.

Pasaron las semanas y los meses, y todo intento de la medicina convencional (que, de entrada, le había prometido poco) resultó infructuoso. Cuando decidió detener esos tratamientos, se sintió liberado para abrazar su vida tal y como era. Al principio, los informes llegaban en primera persona; con el agravamiento, quedaron a cargo de Deborah, su ex esposa y gran amiga. 

En las últimas semanas, junto a algunos amigos (también maestros espirituales), Terry ofreció una serie de cuatro encuentros, apropiadamente titulados “Iluminando cada oscuridad”, centrada en una mirada espiritual del vínculo con la mortalidad personal y colectiva. Como tantos, Terry proclamaba la necesidad de dar un giro radical en nuestra forma de vivir en el planeta, antes de que fuera demasiado. Su diagnóstico le dio la oportunidad de abocarse a este dilema con una comprensión nueva. 

Uno de los últimos encuentros, en el que dialogó con su amigo Craig Hamilton, lo mostró lúcido, todavía enérgico, y con una habilidad conmovedora de describir y compartir los muchos aprendizajes que trajo su incursión repentina en la impermanencia.

Comparto algunos fragmentos:  

“Al principio, leyendo sobre los viajes de otras personas con cáncer, me encontré con muchas referencias a  “a dar batalla contra el cáncer”. Enseguida supe que esa no sería mi verdad, ese ‘ego de Terry’ luchando a brazo partido contra la realidad. Convertirlo en un esfuerzo lo vuelve algo en lo que puedo tener éxito o fracasar, alista las motivaciones y los miedos más egoicos, y crea una relación equivocada con la maravilla de todo el proceso.”

“He descubierto que cada momento presenta un reto diferente. En algunos momentos se trata de hacer espacio para la incomodidad de los tratamientos y tratar de sostener la conexión con ese contexto más grande, más amplio. Y en otros momentos me siento tan vivo, tan despierto, que casi diría que es el momento más feliz de mi vida.”

“Estar más cerca de las lágrimas ha sido la medida de mi arraigo. Son lágrimas de dolor y de gratitud, y casi no se distinguen. Es un corazón roto, sí, pero también (haciendo un juego de palabras)… ¡alegre! Hay un poder ahí, curiosamente. No me siento derrumbado en esas lágrimas, me siento más disponible.”

“He estado descubriendo que en muchos momentos invoco, y no sólo casualmente, la sensación de coincidir completamente con la totalidad de la realidad, lo que David Bohm llamó “el movimiento completo”. Todo lo que cualquiera parece hacer, no es realmente separable del proceso total del mundo, y de la afirmación de la vida.”

“Siento que si puedo “morir bien”, abro esa posibilidad a los que siguen, como un color que se suma a la paleta. (…) Quiero ser una fuente de cordura y amor para otras personas, para que ellas también lo sean; que este pulso de bendición pueda reproducirse. Lo sentía así antes de mi diagnóstico de cáncer, pero ahora es como una experiencia sensorial.” 

“Ha sido también un viaje en mi relación conmigo mismo. He logrado conocerme y amarme de nuevas maneras. Atesoro mi contacto con otras personas, por supuesto, pero también me atesoro a mí mismo. Y siento una capacidad creciente de estar presente en las pequeñas cosas. Subo una colina al lado de mi casa como parte de mi rutina matutina, pero en este tiempo no he tenido fuerzas para subirla como antes, he tenido que caminar muy despacio y detenerme a descansar y recuperar el aliento. ¡El aliento! La respiración, que es tan central a mi práctica, tan cercana a mi espíritu.. Y, sin embargo, la práctica consiste en estar realmente en ese pie que está dando ese pequeño paso lentamente, y ese siguiente pie, y esa capacidad de llegar a apreciar realmente las cosas más pequeñas, y no anhelar “esto” o “aquello” extraordinario. Y ni siquiera tengo que pensarlo. Hay una manera de estar con estas lecciones sin palabras. Puedo notar las oportunidades, y participar de una manera más creativa.”

“Hay momentos -minutos- en los que la pesadez de mis síntomas o las cosas que son duras se vuelven más prominentes, y entonces el desafío es cómo volver a la intuición robusta, y bastante estable, de mi identidad real, no separada, llena de amor y felicidad, y esencialmente libre.”

Hace dos días, Terry pidió que lo llevaran al living a bailar (durante la pandemia había invitado a sus vecinos a bailar juntos, a distancia, en la vereda; costumbre que continúa hasta la fecha).

El baile duró instantes, pero dicen que la energía que suscitó fue palpable. Cuenta Deborah: “Por primera vez, desde el diagnóstico, me sentí en profunda paz.” Volvieron al cuarto haciendo un trencito.

Terry murió en su cama a las 5.30 am del sábado 30 de octubre, rodeado por sus amores.

Siguiendo los preceptos de su comunidad espiritual de origen, invitaron a acompañarlo en una vigilia de tres días, destinada a ayudar al alma a soltar el cuerpo, y a emprender su viaje. 

Comparto algunas de las sugerencias, que por cierto parecen provenir de una buena hoja de ruta para cualquier travesía:

Entrar en estado contemplativo / Albergar y expresar bondad, compasión, perdón, conciencia amorosa, buen humor / Conectarse con el vínculo presente, no con el cuerpo que se despide / Soltar cualquier idea de atadura / Confiar en una realidad más grande, ilimitada, que está ahora a cargo / Honrar el proceso, aprender de él, permitir que nos conmueva.

Seré fiel al pedido y no hablaré del espacio que deja vacío, sino de la presencia que perdura.

Así la veo: vital, luminosa, humilde, valiente. Capaz de inspirar revoluciones del corazón. 

F.F.

Terry Patten

Terry Patten: lecciones de vuelo

Quizás no conozcan a Terry. Sus libros más importantes no fueron traducidos al castellano todavía; sólo “Práctica Integral de Vida”, que escribió junto con Ken Wilber y otros autores.

Terry se crió en una inusual comunidad cooperativa, fundada en Illinois después de la Segunda Guerra Mundial, basada en la integración racial, la paz y la justicia. Pasó años como discípulo del maestro espiritual Adi Da Samraj, lideró movimientos ecologistas, formó parte del desarrollo de la Teoría Integral, en California, y ayudó a convertirla en una práctica al alcance de todos. 

En los últimos años, se dedicó a integrar las más profundas intuiciones espirituales con una participación consciente en los desafíos del mundo. Propuso pasar de ser “buscadores” espirituales a ser “practicantes”, haciendo el giro así desde una sensación de carencia a “un arraigo sólido en la realidad subyacente que hace que toda búsqueda sea innecesaria”. Este pasaje parece particularmente urgente para estos tiempos. En sus palabras: “Una práctica que conoce y confía en la realidad de la bondad e integridad esencial, expresa y transmite cordura, aún en medio de la locura”.

De esto habla en su último libro, A New Republic of the Heart. An Ethos for Revolutionaries (Una nueva república del corazón. Una ética para revolucionarios), un verdadero manifiesto espiritual para nuestra era, cuya traducción yo intentaba instrumentar, meses atrás, cuando llegó la noticia. 

El 1ro de abril, al cumplir 70 años, Terry fue internado con dificultades respiratorias, y diagnosticado con un raro cáncer incurable. No tardó en comunicarlo a su comunidad, aclarando que, aunque estaba impactado por la noticia, y haría lo posible por sanar, no dejaba de dar gracias por la belleza inconmensurable de cada momento. 

Así transcurrió su enfermedad, dando charlas, entrevistas, noticias frecuentes de su condición, y de las exploraciones que este nuevo desafío le permitía. Aunque los tratamientos fueron duros, no se desvió mucho de su espíritu celebratorio, que alguna vez lo llevó a decir: “Las cosas están demasiado serias para perder el sentido del humor!”. 

Nunca lo conocí en persona, pero cierta afinidad hizo que lo contactara en numerosas ocasiones: para entrevistas, para proponerle alguna gesta, para pedirle respaldo para diversas causas; la última vez, con pudor y pulso titubeante, para ver si consideraría escribir unas palabras de apoyo para mi propio libro. Cada vez me respondió con una generosidad, y un espíritu de fraternidad, que no olvidaré. 

Del mail que llegó con sus bellas palabras para mi libro (en su versión en inglés), me quedo con el saludo final: “You did good, sister!” (¡Qué bien lo hiciste, hermana!)

Hace unos días, quienes lo acompañan contaban que Terry -internado en su casa, con cuidados paliativos-, pidió música, y que lo ayudaran a levantarse para bailar. Ese baile, dicen, transmitió una paz que no habían sentido desde que este difícil proceso se inició. Por un momento pudieron compartir la aceptación luminosa de Terry, y empezar a reunir el coraje para dejarlo ir.

Hoy nos dicen que duerme; que será un día, dos. No quise esperar a que partiera para contarles de él. Les cuento hoy, para que puedan compartir mundo con él por un ratito, sentir su presencia transparente, y acompañar a quienes lo despedimos con el corazón dolorido y pleno de gratitud. 

Buen cruce del umbral, Terry querido. 

¡Qué bien lo hiciste, hermano!   

mujeres en acción

Mujeres en acción presenta plataforma

En acción contra la violencia de género

Un grupo de mujeres creó una red para brindar asistencia a sus pares que son víctimas de la violencia de género. Más de un centenar de representantes de 6 países de Latinoamérica integran la agrupación que ya dio respuesta a los pedidos de ayuda.

Mujeres en Acción es una organización autoconvocada, nacida a partir del femicidio de Úrsula Bahillo en febrero de este año. Un grupo de mujeres argentinas, que rápidamente se amplió al sumarse compañeras uruguayas, chilenas, mexicanas, peruanas, ecuatorianas, y de otros países latinoamericanos, nos reunimos en torno al dolor y la indignación de ese crimen anunciado, y decidimos hacer algo, más allá de las protestas en las que todas venimos participando desde hace años.

“Partimos de una convicción: que la violencia de género no es mal inevitable sino un acto social, y un atentado contra los derechos humanos. Como toda violencia, prospera en el silencio, en el ocultamiento, en el mirar sin ver”, afirma Fabiana Fondevila, una de las impulsoras de la red.  Y añade: “Nuestra misión es sencilla: convertirnos en ojos y oídos y brazos atentos y disponibles: convertirnos en aliadas”.

Comprendemos, entre todas, unas treintena de profesiones; nuestras edades van desde los 20 hasta los 71; vivimos en grandes ciudades y en pequeños pueblos de distintos países de Latinoamérica. Nos une el deseo de proteger y empoderar a toda mujer que esté sufriendo violencia física, psicológica, sexual o económica en nuestras comunidades, cuya vida esté quizás en peligro, y no tenga red a la que acudir. 

¿Qué ofrece la Red?

  • Atención todos los días de la semana a través de 33 voluntarias formadas en la escucha empática.
  • Un consejo de abogadas, que están disponibles para asesorar y acompañar a mujeres víctimas de violencia de cualquier tipo.
  • Grupos terapéuticos dirigidos por duplas de psicólogas con coaches y counselors.
  • Talleres de oficios diseñados para posibilitar la generación de recursos y la autonomía económica.
  • Un cuento que describe metafóricamente las formas sutiles en que suelen iniciarse las relaciones abusivas, con una guía de preguntas para trabajar en escuelas y otras instituciones.

Contamos con el apoyo de GetBEE, una empresa de servicios digitales creada por mujeres empresarias de distintas nacionalidades (con sede en Dubai), premiada entre las mejores start-ups en Expo Dubai 2020, que nos ofrece en forma gratuita el uso de la plataforma que habitualmente destinan a la comunicación entre empresas y clientes. Esta plataforma permitirá la interacción rápida de las mujeres que requieran asistencia con nuestras voluntarias, así como la posibilidad de realizar videollamadas, sesiones grupales, capacitaciones, seminarios y otros servicios.

Casos atendidos

Desde que comenzamos, sin haber lanzado aún nuestra plataforma, fuimos recibiendo pedidos de ayuda de diversa índole. En Rosario, una de nuestras voluntarias ayudó a una mujer a salir de una situación de violencia y a recibir ayuda terapéutica. En Córdoba, otra voluntaria intervino y ayudó a desarmar un caso de acoso laboral (por asociación de una ex pareja violenta de la víctima con el lugar de trabajo) y una de nuestras abogadas permitió que una mujer de Capital pudiera accionar contra su ex pareja, que se rehusaba a compartir los gastos de manutención de sus hijos. 

Una red regional

La Red de Mujeres en Acción se propone seguir sumando servicios y recursos a medida que surjan las necesidades de asistencia. “Esperamos poder llegar a las mujeres de todos los países que representamos (Argentina, México, Chile, Perú, Uruguay, Ecuador) y más. Pero cualquiera sea la forma en que crezcamos, el foco de nuestra iniciativa será siempre el de la alianza y la asistencia de mujer a mujer, en la lucha contra la violencia de género”, amplía Fondevila.

La Red avanza con la premisa de dar respuesta ahí donde hay mujeres que necesitan ayuda urgente y no saben dónde encontrarla. “Esperamos y confiamos en que las mujeres que puedan tener dificultades para acudir a los canales estatales, o que lo hayan hecho sin encontrar la ayuda que necesitan, no duden en ponerse en contacto con nosotras, y encuentren así una comunidad de acogida y refugio”, afirman las impulsoras de Mujeres en Acción.

Aquí nuestra plataforma: https://mujeresenaccion.com.ar/

Realizaremos una campaña por redes pidiendo a las mujeres que se registren, para que puedan acceder fácilmente a la plataforma en caso de necesitarlo, o para poder alertarnos de mujeres en riesgo. Agradecemos toda ayuda en la difusión!

Para entrevistas:

Fabiana Fondevila: ffonde@gmail.com / +54911 68124444

Paola Varela Ituarte (psicóloga): paovarit1@gmail.com / +543814454672 

Silvina Varalli (abogada): varallisilvina@gmail.com / +5492215851720