Terry Patten: lecciones de vuelo

Quizás no conozcan a Terry. Sus libros más importantes no fueron traducidos al castellano todavía; sólo “Práctica Integral de Vida”, que escribió junto con Ken Wilber y otros autores.

Terry se crió en una inusual comunidad cooperativa, fundada en Illinois después de la Segunda Guerra Mundial, basada en la integración racial, la paz y la justicia. Pasó años como discípulo del maestro espiritual Adi Da Samraj, lideró movimientos ecologistas, formó parte del desarrollo de la Teoría Integral, en California, y ayudó a convertirla en una práctica al alcance de todos. 

En los últimos años, se dedicó a integrar las más profundas intuiciones espirituales con una participación consciente en los desafíos del mundo. Propuso pasar de ser “buscadores” espirituales a ser “practicantes”, haciendo el giro así desde una sensación de carencia a “un arraigo sólido en la realidad subyacente que hace que toda búsqueda sea innecesaria”. Este pasaje parece particularmente urgente para estos tiempos. En sus palabras: “Una práctica que conoce y confía en la realidad de la bondad e integridad esencial, expresa y transmite cordura, aún en medio de la locura”.

De esto habla en su último libro, A New Republic of the Heart. An Ethos for Revolutionaries (Una nueva república del corazón. Una ética para revolucionarios), un verdadero manifiesto espiritual para nuestra era, cuya traducción yo intentaba instrumentar, meses atrás, cuando llegó la noticia. 

El 1ro de abril, al cumplir 70 años, Terry fue internado con dificultades respiratorias, y diagnosticado con un raro cáncer incurable. No tardó en comunicarlo a su comunidad, aclarando que, aunque estaba impactado por la noticia, y haría lo posible por sanar, no dejaba de dar gracias por la belleza inconmensurable de cada momento. 

Así transcurrió su enfermedad, dando charlas, entrevistas, noticias frecuentes de su condición, y de las exploraciones que este nuevo desafío le permitía. Aunque los tratamientos fueron duros, no se desvió mucho de su espíritu celebratorio, que alguna vez lo llevó a decir: “Las cosas están demasiado serias para perder el sentido del humor!”. 

Nunca lo conocí en persona, pero cierta afinidad hizo que lo contactara en numerosas ocasiones: para entrevistas, para proponerle alguna gesta, para pedirle respaldo para diversas causas; la última vez, con pudor y pulso titubeante, para ver si consideraría escribir unas palabras de apoyo para mi propio libro. Cada vez me respondió con una generosidad, y un espíritu de fraternidad, que no olvidaré. 

Del mail que llegó con sus bellas palabras para mi libro (en su versión en inglés), me quedo con el saludo final: “You did good, sister!” (¡Qué bien lo hiciste, hermana!)

Hace unos días, quienes lo acompañan contaban que Terry -internado en su casa, con cuidados paliativos-, pidió música, y que lo ayudaran a levantarse para bailar. Ese baile, dicen, transmitió una paz que no habían sentido desde que este difícil proceso se inició. Por un momento pudieron compartir la aceptación luminosa de Terry, y empezar a reunir el coraje para dejarlo ir.

Hoy nos dicen que duerme; que será un día, dos. No quise esperar a que partiera para contarles de él. Les cuento hoy, para que puedan compartir mundo con él por un ratito, sentir su presencia transparente, y acompañar a quienes lo despedimos con el corazón dolorido y pleno de gratitud. 

Buen cruce del umbral, Terry querido. 

¡Qué bien lo hiciste, hermano!   

One thought on “Terry Patten: lecciones de vuelo

  1. Maravillosas tus palabras Fabiana, hubiera sido lindo conocer a un ser tan lleno de luz.
    Gracias por tu despedida que no suena como tal sino como un hasta pronto

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