Terry Patten

Vivir y morir de la mano del asombro

Terry Patten, octubre 2020

Conocía a Terry Patten, amado autor, mentor y maestro para tantos, y no lo conocía.

Inspirada por la claridad de sus enseñanzas, su honestidad y su corazón casi translúcido, me acerqué a él varias veces a lo largo de los años. Primero una entrevista, luego una consulta sobre esto o aquello, propuestas de iniciativas espirituales de uno u otro tipo. Por último, la calidez del diálogo me envalentonó a pedirle el regalo de sus palabras en mi libro, y esto, también, accedió con la gracia de siempre. 

Disfruté de sus charlas; amé su último libro (“A New Republic of the Heart. An ethos for revolutionaries”); le propuse traducirlo al español, aceptó encantado; seguí con interés el experimento de cambio social que emprendió en el 2019, mientras yo intentaba el propio, a un continente de distancia. 

¿Por qué digo, entonces, que no lo conocía?

Porque a veces, el carácter más profundo de una persona emerge cuando la vida nos pone contra la pared, en una situación de todo o nada, como el diagnóstico de cáncer terminal al que se enfrentó en el día en que cumplió 70 años, el 1ro de abril de este año. 

No me sorprendió que compartiera la noticia sin medias tintas. Tranquilizó a su comunidad, asegurando que haría todo lo posible por sanarse, y seguir disfrutando del mundo y las personas que tanto amaba; compartió una sorpresa: el cese inmediato de su sensación  histórica de “no estar haciendo suficiente” (se escuchó pensar: “Si es así, si te queda poco tiempo, está bien, podés irte, hiciste un buen trabajo”). Con la misma frescura declaró que no pensaba pasarse el tiempo que le restara peleándose con su sino, y perdiéndose de vivir con asombro y gratitud cada momento.

Pasaron las semanas y los meses, y todo intento de la medicina convencional (que, de entrada, le había prometido poco) resultó infructuoso. Cuando decidió detener esos tratamientos, se sintió liberado para abrazar su vida tal y como era. Al principio, los informes llegaban en primera persona; con el agravamiento, quedaron a cargo de Deborah, su ex esposa y gran amiga. 

En las últimas semanas, junto a algunos amigos (también maestros espirituales), Terry ofreció una serie de cuatro encuentros, apropiadamente titulados “Iluminando cada oscuridad”, centrada en una mirada espiritual del vínculo con la mortalidad personal y colectiva. Como tantos, Terry proclamaba la necesidad de dar un giro radical en nuestra forma de vivir en el planeta, antes de que fuera demasiado. Su diagnóstico le dio la oportunidad de abocarse a este dilema con una comprensión nueva. 

Uno de los últimos encuentros, en el que dialogó con su amigo Craig Hamilton, lo mostró lúcido, todavía enérgico, y con una habilidad conmovedora de describir y compartir los muchos aprendizajes que trajo su incursión repentina en la impermanencia.

Comparto algunos fragmentos:  

“Al principio, leyendo sobre los viajes de otras personas con cáncer, me encontré con muchas referencias a  “a dar batalla contra el cáncer”. Enseguida supe que esa no sería mi verdad, ese ‘ego de Terry’ luchando a brazo partido contra la realidad. Convertirlo en un esfuerzo lo vuelve algo en lo que puedo tener éxito o fracasar, alista las motivaciones y los miedos más egoicos, y crea una relación equivocada con la maravilla de todo el proceso.”

“He descubierto que cada momento presenta un reto diferente. En algunos momentos se trata de hacer espacio para la incomodidad de los tratamientos y tratar de sostener la conexión con ese contexto más grande, más amplio. Y en otros momentos me siento tan vivo, tan despierto, que casi diría que es el momento más feliz de mi vida.”

“Estar más cerca de las lágrimas ha sido la medida de mi arraigo. Son lágrimas de dolor y de gratitud, y casi no se distinguen. Es un corazón roto, sí, pero también (haciendo un juego de palabras)… ¡alegre! Hay un poder ahí, curiosamente. No me siento derrumbado en esas lágrimas, me siento más disponible.”

“He estado descubriendo que en muchos momentos invoco, y no sólo casualmente, la sensación de coincidir completamente con la totalidad de la realidad, lo que David Bohm llamó “el movimiento completo”. Todo lo que cualquiera parece hacer, no es realmente separable del proceso total del mundo, y de la afirmación de la vida.”

“Siento que si puedo “morir bien”, abro esa posibilidad a los que siguen, como un color que se suma a la paleta. (…) Quiero ser una fuente de cordura y amor para otras personas, para que ellas también lo sean; que este pulso de bendición pueda reproducirse. Lo sentía así antes de mi diagnóstico de cáncer, pero ahora es como una experiencia sensorial.” 

“Ha sido también un viaje en mi relación conmigo mismo. He logrado conocerme y amarme de nuevas maneras. Atesoro mi contacto con otras personas, por supuesto, pero también me atesoro a mí mismo. Y siento una capacidad creciente de estar presente en las pequeñas cosas. Subo una colina al lado de mi casa como parte de mi rutina matutina, pero en este tiempo no he tenido fuerzas para subirla como antes, he tenido que caminar muy despacio y detenerme a descansar y recuperar el aliento. ¡El aliento! La respiración, que es tan central a mi práctica, tan cercana a mi espíritu.. Y, sin embargo, la práctica consiste en estar realmente en ese pie que está dando ese pequeño paso lentamente, y ese siguiente pie, y esa capacidad de llegar a apreciar realmente las cosas más pequeñas, y no anhelar “esto” o “aquello” extraordinario. Y ni siquiera tengo que pensarlo. Hay una manera de estar con estas lecciones sin palabras. Puedo notar las oportunidades, y participar de una manera más creativa.”

“Hay momentos -minutos- en los que la pesadez de mis síntomas o las cosas que son duras se vuelven más prominentes, y entonces el desafío es cómo volver a la intuición robusta, y bastante estable, de mi identidad real, no separada, llena de amor y felicidad, y esencialmente libre.”

Hace dos días, Terry pidió que lo llevaran al living a bailar (durante la pandemia había invitado a sus vecinos a bailar juntos, a distancia, en la vereda; costumbre que continúa hasta la fecha).

El baile duró instantes, pero dicen que la energía que suscitó fue palpable. Cuenta Deborah: “Por primera vez, desde el diagnóstico, me sentí en profunda paz.” Volvieron al cuarto haciendo un trencito.

Terry murió en su cama a las 5.30 am del sábado 30 de octubre, rodeado por sus amores.

Siguiendo los preceptos de su comunidad espiritual de origen, invitaron a acompañarlo en una vigilia de tres días, destinada a ayudar al alma a soltar el cuerpo, y a emprender su viaje. 

Comparto algunas de las sugerencias, que por cierto parecen provenir de una buena hoja de ruta para cualquier travesía:

Entrar en estado contemplativo / Albergar y expresar bondad, compasión, perdón, conciencia amorosa, buen humor / Conectarse con el vínculo presente, no con el cuerpo que se despide / Soltar cualquier idea de atadura / Confiar en una realidad más grande, ilimitada, que está ahora a cargo / Honrar el proceso, aprender de él, permitir que nos conmueva.

Seré fiel al pedido y no hablaré del espacio que deja vacío, sino de la presencia que perdura.

Así la veo: vital, luminosa, humilde, valiente. Capaz de inspirar revoluciones del corazón. 

F.F.

Terry Patten

Terry Patten: lecciones de vuelo

Quizás no conozcan a Terry. Sus libros más importantes no fueron traducidos al castellano todavía; sólo “Práctica Integral de Vida”, que escribió junto con Ken Wilber y otros autores.

Terry se crió en una inusual comunidad cooperativa, fundada en Illinois después de la Segunda Guerra Mundial, basada en la integración racial, la paz y la justicia. Pasó años como discípulo del maestro espiritual Adi Da Samraj, lideró movimientos ecologistas, formó parte del desarrollo de la Teoría Integral, en California, y ayudó a convertirla en una práctica al alcance de todos. 

En los últimos años, se dedicó a integrar las más profundas intuiciones espirituales con una participación consciente en los desafíos del mundo. Propuso pasar de ser “buscadores” espirituales a ser “practicantes”, haciendo el giro así desde una sensación de carencia a “un arraigo sólido en la realidad subyacente que hace que toda búsqueda sea innecesaria”. Este pasaje parece particularmente urgente para estos tiempos. En sus palabras: “Una práctica que conoce y confía en la realidad de la bondad e integridad esencial, expresa y transmite cordura, aún en medio de la locura”.

De esto habla en su último libro, A New Republic of the Heart. An Ethos for Revolutionaries (Una nueva república del corazón. Una ética para revolucionarios), un verdadero manifiesto espiritual para nuestra era, cuya traducción yo intentaba instrumentar, meses atrás, cuando llegó la noticia. 

El 1ro de abril, al cumplir 70 años, Terry fue internado con dificultades respiratorias, y diagnosticado con un raro cáncer incurable. No tardó en comunicarlo a su comunidad, aclarando que, aunque estaba impactado por la noticia, y haría lo posible por sanar, no dejaba de dar gracias por la belleza inconmensurable de cada momento. 

Así transcurrió su enfermedad, dando charlas, entrevistas, noticias frecuentes de su condición, y de las exploraciones que este nuevo desafío le permitía. Aunque los tratamientos fueron duros, no se desvió mucho de su espíritu celebratorio, que alguna vez lo llevó a decir: “Las cosas están demasiado serias para perder el sentido del humor!”. 

Nunca lo conocí en persona, pero cierta afinidad hizo que lo contactara en numerosas ocasiones: para entrevistas, para proponerle alguna gesta, para pedirle respaldo para diversas causas; la última vez, con pudor y pulso titubeante, para ver si consideraría escribir unas palabras de apoyo para mi propio libro. Cada vez me respondió con una generosidad, y un espíritu de fraternidad, que no olvidaré. 

Del mail que llegó con sus bellas palabras para mi libro (en su versión en inglés), me quedo con el saludo final: “You did good, sister!” (¡Qué bien lo hiciste, hermana!)

Hace unos días, quienes lo acompañan contaban que Terry -internado en su casa, con cuidados paliativos-, pidió música, y que lo ayudaran a levantarse para bailar. Ese baile, dicen, transmitió una paz que no habían sentido desde que este difícil proceso se inició. Por un momento pudieron compartir la aceptación luminosa de Terry, y empezar a reunir el coraje para dejarlo ir.

Hoy nos dicen que duerme; que será un día, dos. No quise esperar a que partiera para contarles de él. Les cuento hoy, para que puedan compartir mundo con él por un ratito, sentir su presencia transparente, y acompañar a quienes lo despedimos con el corazón dolorido y pleno de gratitud. 

Buen cruce del umbral, Terry querido. 

¡Qué bien lo hiciste, hermano!   

Para quienes querrían gobernar

Primera pregunta: ¿Puedes gobernarte a ti mismo?
Segunda pregunta: ¿Cuál es el estado de tu propio hogar?
Tercera pregunta: ¿Tienes un registro constatable de servicio comunitario y actos compasivos?
Cuarta pregunta: ¿Conoces la historia de tus principados?
Quinta pregunta: ¿Sigues principios sólidos? ¿Buscas una visión fresca para elevar a todos los habitantes de un territorio, incluyendo a los animales, las plantas, los elementos, todos quienes comparten esta tierra?
Sexta pregunta: ¿Le perteneces a abogados, banqueros, agentes de seguro, lobbistas, otros políticos, o a cualquiera que pueda beneficiarse injustamente de tus decisiones? Séptima pregunta: ¿Tienes la autoridad de los dueños originales de las tierras, aquellos que obedecen la ley natural y están al servicio de las tierras sobre las que te paras?

Joy Harjo
Traducción: Fabiana Fondevila

http://fabianafondevila.com/wp-admin/

Programa Ser Faro

Michael Jantzen

Fue hace muchos años, tantos que no logro recordar el nombre del libro donde lo leí, pero  sé -de eso no dudo- que era de Anaïis Nin. En medio del cuento, sin ningún propósito discernible, la autora describía una casa vista desde afuera, con todos sus cuartos encendidos. 

La imagen anidó en mi imaginación, y dejó estela. Tantos años después, esa casa de luces me habla todavía.

¿Por qué?

Una casa encendida es una casa habitada, animada, encantada, sin espacios rechazados, dobleces ni escisiones. Una casa encendida (metafóricamente hablando, obviando aquí toda implicancia ecológica) es un hábitat apreciado por sus ocupantes, que se permiten explorar y disfrutar con soltura de todos sus rincones.

La casa es una antigua y persistente metáfora del Yo. Sus puertas nos invitan a entrar en nuestra interioridad; sus escaleras evocan aspiraciones; sus ventanas reflejan cómo miramos al mundo; sus bibliotecas, nuestros universos internos; los muebles antiguos o contemporáneos, nuestra afinidad con el pasado, el futuro, cierta cosmovisión.

“La naturaleza es una casa encantada”, escribió la poeta Emily Dickinson, “-pero el Arte- es una casa que intenta estar encantada”. A mitad de camino entre el arte y la naturaleza, vivimos nuestras vidas.  

En el recorrido que propongo, visitaremos los espacios de una casa imaginaria, e iremos encendiendo las luces una por una. La nuestra no será una casa estática, ni separada nítidamente del entorno. Su naturaleza es abierta, cambiante, como una tienda en el desierto: cada mañana, el viento habrá reacomodado el mobiliario y creado cuartos donde antes no habían. Y a cada hora del día, la luz irá danzando por los espacios, redefiniendo las formas y los colores, derramando emociones y energía de un espacio a otro. 

¿Cuál es la intención que guía el viaje? Ser presencia vibrante en cada espacio. Y, al final del recorrido, sentirnos más integrados, más habitados: ¡encendidos por dentro!

Aquí, algunas pinceladas del viaje. 

  1. El territorio.  El universo, el juego infinito.

¿Cuál es la naturaleza de la realidad que habitamos? ¿Vivimos en un mundo de pura materia, finita y desmenuzable? ¿O existe capa tras capa de misterio por descubrir? ¿Cuál es la esencia de los juegos que jugamos? ¿Hay lugar en nuestras vidas para el infinito? ¿Qué prácticas cotidianas nos lo devuelven?

   2.   El jardín. El mundo más que humano, volver a pertenecer.

¿Cuánta intimidad experimentamos con la naturaleza? ¿Cuán cerca nos sentimos de los árboles, las plantas y los animales no humanos? ¿Cuánto conocemos acerca de los ciclos de vida de “la nación verde” (como llama al mundo vegetal un pueblo nativo-americano)? ¿Qué sabemos de la forma de percibir el mundo de las especies con las que convivimos? ¿Cuál es nuestro diálogo con nuestra naturaleza interior?

   3. La entrada: Uno frente al mundo, la personalidad.

¿Quiénes somos? ¿Cuáles de nuestros nombres, distinciones, características, alcanzan para identificarnos frente al mundo y los demás? ¿Hasta qué punto podemos modificar nuestros hábitos y conductas, y decidir quiénes queremos ser? ¿Qué dice la ciencia, la filosofía y las tradiciones de sabiduría, acerca de nuestra libertad para auto-determinarnos? 

4. La cocina. Las emociones, la alquimia del corazón.

¿Qué son las emociones, y qué aportan a nuestra vida? ¿Qué rol cumplen las emociones aflictivas -no solo el miedo, el enojo y la tristeza sino los celos, la envidia, la vergüenza, entre tantas- y cómo podemos amigarnos con ellas y beneficiarnos con su inteligencia? ¿Cómo es la neurobiología de las emociones? ¿De qué modo pueden ser nuestras emociones un puente para conectar con la espiritualidad? ¿Cómo entrar en intimidad con nuestro propio corazón? 

5. El sótano. Lo mítico, la sombra, lo ancestral.

¿Qué nos espera en los mundos que yacen bajo la tierra, bajo la superficie del mar, bajo la línea de nuestra consciencia? ¿Qué buscaban los chamanes en sus viajes “al mundo de abajo” y qué podemos encontrar nosotros, si nos atrevemos a visitarlo? ¿Qué fuerzas aguardan en la oscuridad más recóndita? ¿Qué podemos aprender de lo que nunca vemos? 

6. Sala de baño. Limpieza y renovación.

¿De cuántas maneras ignoramos al animal que nos lleva por la vida y nos depara un sinfín de vivencias y sensaciones? ¿Cómo podemos ingresar a este santuario del cuerpo, en el que nos reconocemos como somos, sin disfraces ni artilugios? ¿Qué bálsamos puede procurarnos el agua fresca, el vapor, los aceites, las sales de baño? ¿Cómo devolverle a nuestro cuerpo, cansado de exigencias, algo del amor que nos procura? 

7. El dormitorio. Intimidad, sueño, erotismo.

¿Practicamos la entrega profunda que es la antesala al descanso, a los viajes a vela por el país de los sueños, al dichoso encuentro de cuerpos y almas desnudos? ¿Cómo recuperar la mirada erótica de la vida que conocimos de niños? ¿Cómo colaborar para que Eros (fuerza vital) y Psiqué (alma) vuelvan a enredarse en su sensual abrazo?

8. Puertas y pasillos. Ritos de pasaje.

¿Honramos las transiciones cíclicas en nuestra vida? ¿Nos detenemos a recibir la noche, el invierno, el alba, la primavera? ¿Escuchamos los murmullos que emergen en nuestro interior cuando ingresamos a una etapa nueva, ponemos fin a un vínculo, nos mudamos, tenemos hijos, envejecemos? ¿Cuál es la calidad de las ceremonias que actuamos, consciente o inconscientemente? ¿Cuáles son los ritos que quieren nacer?

9. La sala de estar. Encuentro con los otros. 

¿Cuán grande es nuestra familia? ¿Abarca solo a aquellos con quienes tenemos lazos sanguíneos, de amistad, de trabajo? ¿Cómo es nuestra relación con el resto del mundo? ¿Nos dejamos tocar y conmover por los dolores, las alegrías, los deseos y aspiraciones de “los extraños” con quienes nos cruzamos, de quienes leemos en el diario, cuya existencia adivinamos de reojo? ¿Cómo queremos involucrarnos en nuestro mundo dolido, tumultuoso, siempre al borde del abismo? ¿Podemos danzar con otros, llorar con otros, celebrar con otros en nuestra casa común? ¿Cuál es la relación mutuamente nutricia entre el trabajo interior y el trabajo en el mundo?  

10. La escalera. Los peldaños más altos.

¿Dejamos de crecer y desarrollarnos al convertirnos en adultos? ¿Es “la adultez” una categoría indivisa, o cuenta con escalones? ¿Cuáles son los estadíos más altos del crecimiento, y qué prácticas, enseñanzas y actitudes nos permiten acercarnos a esa aspiración?

11. El altar. Silencio y solitud.

¿Le dedicás tiempo de calidad a tu espíritu? ¿Tenés un lugar al que acudir para hacer silencio, meditar, escribir, rezar, o ejercer la práctica contemplativa que te sea afín? ¿Te hacés el tiempo para conectar con tu ser, y disfrutar del mar de calma que puede ofrecerte? ¿Qué prácticas podrías incorporar para enhebrar un oasis de contento en cada día?

12. La terraza. El espíritu, la supraconsciencia.

¿Qué es el Supraconsciente (o Inconsciente Superior), depositario de las visiones e intuiciones que emanan de nuestra esencia? ¿Cuánto lo conocemos? ¿Nos permitimos vivenciar la libertad y el vuelo que nos ofrece? ¿Canalizamos su luz y espaciosidad en nuestra vida cotidiana? ¿Participamos, al fin, del Juego infinito?‘

SER FARO. Alumbrar el mundo nuevo

2020 fue una montaña rusa de emociones e inéditos desafíos. Todo lo que dábamos por seguro colapsó en cuestión de meses, y dejó en claro que las reglas y las estructuras que rigieron el mundo hasta ahora no solamente son injustas (como ya sabíamos) sino también inoperantes: ni nos protegen de sus propios excesos, ni nos ofrecen norte y sentido.

Al mismo tiempo, despertamos a algunas verdades cruciales: la comprensión de los vínculos como nuestro capital más confiable y verdadero, la convicción de que no “vivimos en la naturaleza” sino que somos naturaleza, y que lo que sea que le hacemos a cualquiera de sus expresiones, nos hacemos a nosotr@s mismos; y, por fin, la intuición de que el mito del progreso económico y tecnológico ilimitado, escindido de un sentido de pertenencia y comunidad, nunca nos procurará la satisfacción que promete.

Lo positivo es que, con estas y otras verdades bajo el brazo, estamos mejor equipados para la tarea que nos espera: reconstruir el mundo de abajo hacia arriba, con una mirada humana y compasiva, ni egocéntrica ni etnocéntrica sino mundocéntrica, inspirada en el respeto por la dignidad de todos los seres, incluyendo el mundo más que humano.  

Para crear el mundo nuevo será crucial reemplazar el “poder sobre”, basado en el control, la coerción y el miedo, por el “poder con”, nacido de la colaboración, la solidaridad y el apoyo mutuo, el “poder para”, referido a la capacidad de cada persona para dar forma a su vida y al mundo, y el “poder interior”, que surge de la auto-valoración y el autoconocimiento cada individuo.

Es una oportunidad única, y una hermosa invitación, que requerirá lo mejor de cada uno. El nuevo modelo no será el de unos pocos líderes alumbrando el camino, sino el cada uno de nosotros irradiando su luz, de todas las formas posibles.

De ahí el título de este curso, que se despliega en un momento bisagra para la humanidad. Ser faros, todos y cada uno, es acompañarnos en el camino de brillar cada día un poco más alto, más largo, con más potencia y osadía.

Para lograrlo, exploraremos las potencialidades de cada uno según los últimos modelos de desarrollo y crecimiento en la adultez, procurando alinearlos con el impulso evolutivo que late en todos los seres vivos, y recorriendo un amplio abanico de prácticas, técnicas y profundas preguntas de auto-exploración.

También sumaremos un elemento nuevo: una vez en cada módulo, compartiremos una película / libro / fragmento, que nos invitará ahondar en el tema en cuestión desde una mirada poética, y permitirá que cada uno ilumine una arista diferente.

Como siempre, el trabajo se verá potenciado por la interacción dinámica y comprometida con el grupo, que hace de espejo, medida y apoyo continuo.

La metáfora que guiará nuestra exploración será la de una casa, antiguo símbolo para el Yo, y sus distintos espacios.

Para quienes no me conocen (aún!), les dejo algunos testimonios de queridas alumnas y alumnos de otros años:

“Cada curso de Fabi es una invitación a mirarnos, a mirar al otro y tomar de nuestro entorno y de nuestra propia vida lo mejor para desplegarnos en el mundo tal cual somos. Una mirada amorosa y consciente del ser humano y de la vida en general. Un viaje que no pueden perderse, hacia lo mas bello de la creación: el Amor.”
Andrea Genisetto, cantante en el Coro Polifónico Nacional.

“Son caminos de transformación y consciencia, guiados por la mágica sabiduría de Fabiana Fondevila. A través del amor y con múltiples y variadas herramientas creativas, vamos descubriendo asombrados el misterio mas profundo, que somos nosortrxs mismos, sin soslayar las sombras, y abonando al mismo tiempo el entramado de todo lo vivo que habita entre nosotros.”
Alejandra Kogan, directora del Centro Arte y Cultura La Blanco Encalada.

“Siento que lo que me dejó el taller de Fabi fue descubrir que aquello que empezó siendo un llamado se transformó en una práctica diaria, y una experiencia siempre renovada de sacar lo mejor de mí mismo. La tribu es una aliada fundamental en este proceso que tiene mucho de lúdico, exploratorio, y de honestidad compartida.”
Jorge Oviedo, fotógrafo.

“Cada semana es un festín, el esperado encuentro; Fabi con su amable y franca sonrisa, nos ofrece su inteligente y amorosa mirada de los diferentes temas que nos va revelando. Sabe construir el ambiente necesario y ofrece la palabra precisa; con una mano nos va quitando la venda de los ojos y con la otra con abraza el alma y el corazón para caminar con cuidado y confianza hacia adentro de uno mismo.
Para mí, un regalo adicional ha sido saborear su buen decir; su manejo culto y pulcro del lenguaje me ofrece ventanas adicionales que regocijan mi espíritu.
Cuento los días y las horas para abrir el telón de lo que nos ofrecerá en 2021.”
Alma Campos, Especialista en Diagnóstico y Diseño Organizacional, ex Presidente de la Asociación Mexicana para el Fomento del Libro Infantil y Juvenil.

Con su presencia acogedora, cálida, honesta, cercana, Fabiana logra crear puentes de humanidad compartida y eso nos hace correr ese telón de vergüenzas, secretos y tantos otros condicionamientos que congelan nuestros corazones, y entonces se produce la magia de conectarte contigo misma y las otras y así surgen amistades desde tu ser auténtico. Para mí ha sido un regalo de la vida… abrir espacios en mi interior para que entre la vida y sentirla y compartir este regalo de alabanzas.
Blanca Wuth, buscadora incansable, conductora de círculos de sanación para mujeres, Santiago de Chile.

Me despido por ahora con las palabras de Eduardo Galeano, en su bien amado “Fueguitos”:

“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.”

¡A avivar el fuego que somos, querid@s! El mundo nos necesita.

¡L@s espero!

Duración: de marzo a diciembre. Es un curso anual, que se paga en diez cuotas (una por mes).

Comienzo: La segunda semana de marzo, en el día correspondiente a cada grupo de cada grupo.

Modalidad: Online. Existe la posibilidad de ofrecer algún encuentro presencial (o un retiro), en algún momento del año, si la situación lo permitiera, pero la cursada es enteramente virtual.

Días y horarios: martes, a las 19 / miércoles, a las 10 / a las 19 / viernes, a las 18.

Duración de cada encuentro: 2 horas.

Arancel:  $ 4200 / U$D 45 por mes.

PROGRAMA:  click aquí.

Consultas: info@fabianafondevila.com

INSCRIPCIÓN

    Taller de verano. Ciclo de cine. La llegada

    La llegada: ¿Qué fronteras puede atravesar el amor?

    Talleres de verano “El cine como espejo”: una invitación a pensar y sentir, de la mano de grandes películas de los últimos años.

    En este taller nos zambulliremos en la película de ciencia ficción “La llegada” (2016), dirigida por Denis Villeneuve, y basada en el relato “La historia de tu vida”, de Ted Chiang.

    Algunos de los temas que exploraremos:

    • Las distintas formas de concebir el tiempo, y sus consecuencias.
    • El rol del lenguaje en nuestra forma de ver, pensar y comprender el mundo.
    • Las razones detrás de nuestras decisiones más esenciales.
    • El poder de la escucha para atravesar fronteras.

    Formato: Vía Zoom. Al finalizar, se enviará por mail la filmación y el audio del evento.

    Requisito: Ver la película antes de tomar el taller. Está disponible en Netflix y Flow, entre otros canales.

    Fecha: Jueves 21 de enero, de 18 a 21 (hora argentina).

    Arancel: $ 1000 / U$D 12.

    Informes e inscripción: info@fabianafondevila.com